En el marco de su interpelación, centrada en la evolución de la seguridad pública en Uruguay, el senador Pedro Bordaberry planteó 20 cuestionamientos al ministro del Interior, Carlos Negro.

Bordaberry comenzó señalando que su intención es promover “un intercambio con altura, con información, que les sirva a los uruguayos, al ministro y al Poder Ejecutivo”. Durante su exposición, el legislador colorado ahondó sobre las estrategias aplicadas en las últimas dos décadas y una evaluación —con aspectos “positivos y negativos”— de la gestión del ministro.

El senador sostuvo que, al analizar la evolución de los homicidios desde 1900 hasta 2020, la década comprendida entre 2010 y 2020 fue “la peor en materia de seguridad en la historia del Uruguay”, con un fuerte incremento entre 2012 y 2018. “Fue la peor década, lejos”, remarcó.

En la comparación regional, aseguró que Uruguay pasó de estar en una posición relativamente favorable a ubicarse por detrás de países como Chile, Argentina y Paraguay en indicadores de seguridad.

Sobre las rapiñas, afirmó que hasta 2005 existía un crecimiento “controlado”, pero que a partir de 2012 se produjo un aumento sostenido que alcanzó cifras récord en 2019. En ese sentido, planteó la necesidad de analizar “qué nos pasó” como sociedad y como sistema político.

Bordaberry enmarcó la interpelación en la intención de evitar la repetición de errores cometidos entre 2005 y 2020. Según indicó, en ese período los homicidios pasaron de unos 180 a más de 400 por año, las rapiñas se triplicaron y los hurtos crecieron de forma inédita, configurando —a su juicio— un escenario de deterioro marcado por la inseguridad, el narcotráfico y la violencia.

El dirigente colorado afirmó que Negro “repite algunos errores de sus antecesores”, como José Díaz, Daisy Tourné, Eduardo Bonomi y Jorge Vázquez, e insistió que desde la oposición “quieren evitar” que vuelvan a ocurrir.

El legislador cuestionó además el enfoque conceptual de las políticas de seguridad implementadas desde 2005, al que definió como una “visión de izquierda” basada en postulados teóricos sin suficiente respaldo empírico.

Bordaberry cuestionó que desde el oficialismo toman al crimen como una “consecuencia de factores biológicos, psicólogos, económicos y sociales”. “Es culpa de la sociedad, no del individuo que delinque. Hay una tensión entre lo que la sociedad propone alcanzar y lo que la persona puede alcanzar, como no puede alcanzarlo, eso justifica que se delinca”, criticó.

En esa línea, Bordaberry insistió en que el objetivo de la interpelación es contribuir a que no se repitan errores del pasado y promover una estrategia de seguridad más efectiva para el país.