La jueza María Jalilo Manfroni, quien estuvo a cargo del caso del uruguayo Pablo Laurta e intervino en las denuncias de violencia que presentó Luna Giardina —su expareja, a la que asesinó días atrás—, explicó por qué no se le puso una tobillera.
“Se le otorgó el botón antipánico desde el primer momento y también se ordenó la colocación de la tobillera, el tema es que él no tenía domicilio constituido en Córdoba”, declaró la magistrada a Cadena 3 de dicha provincia. En tal sentido, detalló que “su domicilio real” era en Uruguay, por lo que “nunca se lo pudo ubicar para la colocación” del dispositivo.
Al respecto, señaló que “había una notificación” en la Dirección de Migraciones de que, cuando ingresara a Argentina, se enterara para poder dar cumplimiento a las medidas que fueron ordenadas.
Finalmente, Manfroni señaló que, durante el proceso que la pareja tenía abierto por la tenencia de su hijo, se le hizo una pericia psiquiátrica al hoy detenido, que “dio que él no era una persona peligrosa”.
Por su parte, la hermana de Luna, Laura Giardina, relató al mismo canal que cuando víctima y victimario vivían en Uruguay “la tenía presa, básicamente”. “Ella logró escaparse, volver a Córdoba y ahí nos enteramos de todo lo que ella había vivido allá”, puntualizó.
Además, señaló que “nunca va a negar” a su sobrino ni a “querer evitar contacto [con él] o criarlo”, pero reparó en que es una decisión que no recae sobre ella.