La pista de patinaje ubicada en las cercanías del Parque Rodó de Montevideo es el punto de encuentro de muchas personas que con sus skates y patines se juntan a disfrutar del deporte.

Una de esas tantas personas es Javier, de 38 años, que sentado al costado de la pista y en diálogo con Montevideo Portal cuenta su historia con el patinaje.

Javier comenzó a patinar hace aproximadamente 13 años por la rambla, hasta que un día empezó a acercarse a la pista, lugar que le permitía sacarse su mochila y dejarla mientras disfrutaba.

“Yo siempre digo que la ventaja que tiene el patinaje es que, además de que uno se desconecta del celular, se disfruta mucho en solitario y en grupo”, sostuvo.

Consultado acerca de que es el patín para él, Javier respondió: “Para mí es como una desconexión total y una conexión con uno mismo”.

Incluso, en un momento dado, Javier dijo que decidió dejar por un tiempo un trabajo que tenía para dedicarse al patín, importando accesorios y patines y dando clases de la disciplina. Sin embargo, explicó que tuvo dificultades. “No logré gestionarlo bien y no podía vivir de eso”, añadió que la pandemia complicó la situación debido a que la pista estuvo cerrada.

También contó que, entre las personas que están en la pista, se ayudan para aprender nuevas habilidades y explicarse cómo patinar. Y explicó que el primer paso para aprender a patinar es “mantener el equilibrio” y luego viene la parte de aprender a frenar.  

El patinaje tras una situación difícil

Según dijo, un punto interesante del patinaje es que algunas personas que sufren situaciones difíciles como una separación de pareja o la pérdida de un trabajo se acercan a patinar: “No te diría que es lo más común, pero mucha gente llega tras una ruptura o un bajón del trabajo … El patín te invita mucho a salir, a desencerrarte de tu casa”, señaló Javier.