La abogada Graciana Abelenda es, para cientos de damnificados de los “fondos ganaderos”, una referente. Su trabajo a nivel concursal viene siendo clave para buscar ciertas garantías y que los afectados tengan esperanzas de poder cobrar algo de lo que invirtieron. 

Sobre Conexión Ganadera, mencionó que aún no se puede establecer cuánto dinero se recuperará, pero valoró que son varias las vías para hacerlo. En este sentido, mencionó que es clave mantener la esperanza. 

Asimismo, en entrevista con Montevideo Portal, habló de los damnificados y algunas actitudes que han tenido durante el proceso.  

¿Cómo viene viendo el caso de Conexión Ganadera?

En realidad estamos hablando de un caso que se caratuló como la estafa más grande de la historia y, más allá de que podamos cuestionarnos qué tipo de figuras penales son las que finalmente se van a atribuir en base a las conductas, es un caso que tiene muchísimas derivaciones y una complejidad enorme.

No podemos olvidar que estamos hablando de cerca de 4.200 familias damnificadas y de un pasivo que, si bien todavía no está verificado, ronda los US$ 400 millones.

¿Qué es lo que ven ustedes como abogados?

Nosotros, tanto en sede concursal como en sede penal, hemos tomado determinadas acciones y denunciado en sede penal específicamente hechos con apariencia delictiva. Entendemos que habría elementos para avanzar no solamente sobre la formalización de la investigación, que hoy en día tiene únicamente a tres personas imputadas, sino también para profundizar sobre esas tres personas y eventualmente ampliarse a otros sujetos.

Estos no serían solamente familiares, al menos desde mi humilde percepción, sino que también podrían llegar a ser tomadores, mandos medios y otras personas cuyos nombres ya han salido públicamente.

¿Cómo ve la actitud de los damnificados?

Nosotros siempre les comentamos a los clientes que el fin no justifica los medios. Desde su perspectiva, el problema es que perdieron sus ahorros, que seguramente obtuvieron con muchísimo sacrificio.

Creo que, a diferencia de la imagen o del peso público que ha tenido el caso, no estamos hablando de gente que tuviera muchísimo dinero. Si hacemos la cuenta de US$ 420 millones sobre 4.200 familias, da un ticket promedio de US$ 100.000, pero en la distribución no es así ni de cerca.

Tenemos clientes con US$ 10.000, 15.000 o 20.000, y eso es todo lo que tenían. Entonces, perder algo que generaste con tanto sacrificio evidentemente te hace perder de vista el punto.

Acá el problema es que perdieron su dinero. Obviamente hubo determinadas maniobras que pueden resultar muy indignantes cuando uno ve transferencias, compra de inmuebles o cuando muchos clientes estaban súper enojados con el tema del Imperiale y con que Daniela Cabral anduviera en una Maserati cuando de fondo teníamos números en rojo.

¿Los damnificados podrán recuperar algo de lo invertido?

Nunca se sabe y, la verdad, aventurar porcentajes no es prudente, y menos cuando estamos hablando de personas en estas situaciones.

Creo que la actitud, más que de esperanza, debería ser de expectativa, es decir, ver qué va a surgir.

Estamos muy cercanos al 25 de marzo, que es la fecha de verificación de créditos de Conexión Ganadera. En Hernandarias ya hubo comercialización de ganado, tanto a nivel de remates como de ventas privadas, y se habla de un tentativo —es decir, a ciencia cierta lo vamos a saber en esa fecha— de US$ 35 millones para una distribución primaria derivada solamente de activos biológicos.

Si contemplamos los costos concursales, en base a lo que resultó de esas ventas quedaría un remanente de unos US$ 35 millones para distribuir y eventualmente suscribir acuerdos entre clientes.

Después está todo el tema de activos ya identificados, tanto en sede penal como en sede concursal, que vienen a engrosar y van a ser parte de otro proceso de distribución. Esto es así porque, a diferencia de lo que eran las vacas, que se mandaban a remate —previa gestión de guías del ministerio y demás—, acá tenemos otras contingencias.

Incluso hay bienes en el extranjero que tienen su propio proceso. Eventualmente puede llegar a haber decomisos, entonces es algo de más largo aliento.

Pero cuánto se va a recuperar realmente es una cuestión que no está zanjada y sobre la que estamos trabajando.