El ministro del Interior, Carlos Negro, celebró la implementación de la Alerta Amber, un sistema de alerta temprana para la localización de niños, niñas y adolescentes desaparecidos o ausentes en el territorio nacional.
Para que la alerta se active, deben cumplirse tres condiciones simultáneas: la primera es que la persona desaparecida sea menor de 18 años; la segunda es que pueda presumirse que en el origen de su ausencia existe un acto delictivo o violento que la pone en peligro; para establecerlo, técnicos psicólogos del Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes de la Dirección General de Lucha contra el Crimen Organizado e Interpol deben elaborar un informe de riesgo.
La tercera condición es que el padre, la madre, el tutor o un familiar directo hasta segundo grado de consanguinidad —es decir, abuelos o hermanos—, que realice la denuncia otorgue su consentimiento para librar la alerta. Si el familiar se niega, debe dejar constancia escrita de esa decisión bajo su firma y responsabilidad.
“No existe responsabilidad más importante para un gobierno que garantizar la seguridad y el bienestar de nuestros ciudadanos, especialmente de quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad”, aseguró Negro en rueda de prensa.
En ese sentido, el jerarca remarcó que uno de los “ejes principales” del Plan Nacional de Seguridad es la protección de las infancias.
La implementación de la Alerta Amber se da luego de un “proceso en el cual han participado activamente todos los actores mandatados por la normativa”.
El Ejecutivo creó una comisión especial para elaborar los detalles de la ley. En ella trabajaron el Poder Judicial, la Fiscalía, el INAU, el Sistema Nacional de Emergencias y la empresa Meta, detalló Negro.
“Cuando un niño o niña o adolescente desaparece, no solo se movilizan las instituciones, se moviliza toda una sociedad y en este sentido la Alerta Amber puede representar un aporte fundamental”, agregó.