El intendente de Montevideo, Mario Bergara, expuso este martes en un desayuno organizado por la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación de Uruguay, allí presentó los principales lineamientos del presupuesto de la comuna y se refirió a las obras proyectadas.
En el evento, el jefe comunal dio varios mensajes a los empresarios acerca de los planes de inversiones y los requerimientos de la ciudad. En ese marco, además, afirmó que la Intendencia de Montevideo “tiene que hacerse una autocrítica” sobre el relacionamiento de la administración con el empresariado.
“Montevideo también se tiene que hacer una autocrítica, y es que su vínculo con el sector privado era complejo. La Intendencia de Montevideo, a diferencia de otras intendencias, como la de Canelones, no cuidaba de la mejor forma el vínculo con los inversores o con el sector privado. Esa es una línea de trabajo que nosotros procuramos desterrar, en el buen sentido”, afirmó.
Luego señaló el compromiso de su administración para que “todos los proyectos de inversión se tengan que analizar de manera más rápida y más eficiente”. “No puede ser que la Intendencia demore un año o un año y medio para dar un permiso de construcción, porque esos tiempos no son los tiempos de las inversiones. Estamos cambiando procedimientos para acelerar todo eso”, sostuvo.
Bergara dijo que, como primer paso, conformó un gabinete de inversiones compuesto por diversos departamentos en el cual se da “un primer pantallazo al inversor de si el proyecto sigue para adelante o tiene características insalvables”. Según dijo, allí “se responde rápidamente”.
“Vamos camino a generar una ventanilla única que permita que, para muchas inversiones, la intendencia tome de la mano al inversor y lo conduzca en el intrincado mundo de los distintos pisos de la Intendencia de Montevideo”, dijo el intendente.
Bergara remarcó la necesidad de “simplificar procesos” y lograr un “mecanismo exprés” de “habilitaciones o permisos” para determinada característica de proyectos.
“Dejamos de pedir cosas absurdas en el proceso. Por ejemplo, en ese vía crucis, la intendencia solicitaba a los inversores que presentaran un certificado notarial de que no había deudas con la intendencia. Perdonen los escribanos si se pierden un nichito de negocio, pero, realmente, no tenía sentido ir a pagarle a un escribano para que le dijera a la intendencia que el inversor no tenía deudas con la intendencia”, ejemplificó después.