Un delincuente robó un taxi en el barrio Unión mientras la conductora ayudaba a una pasajera, que utiliza silla de ruedas, a descender del vehículo.
La trabajadora contó al noticiero Subrayado que se trataba de un viaje previamente coordinado. Debía recoger a la pasajera en su domicilio y trasladarla para realizar varios mandados. “Es una señora que tiene una pierna amputada y se maneja en silla de ruedas”, explicó.
La conductora llevó a la mujer a cobrar, a retirar medicación, a hacer compras en una pescadería y luego a comprar un regalo para uno de sus nietos.
Fue durante esta última parada, en la avenida 8 de Octubre, cuando ocurrió el robo. La taxista descendió del vehículo para ayudar a la pasajera a pasar del taxi a su silla de ruedas. En ese momento, el delincuente aprovechó la situación, subió al vehículo y escapó.
“Adentro del auto quedaron las bolsas de la señora con la medicación, lo que había comprado en la pescadería, mis documentos, mi monedero, el celular del trabajo, incluso hasta mi desayuno”, relató la conductora.
“No sé ni cómo explicarlo”, dijo la trabajadora, quien contó que todo ocurrió muy rápido y que el ladrón incluso circuló con la puerta abierta.
La mujer llamó al 911 y la Policía inició la búsqueda del vehículo. “Los taxis tienen GPS y son fáciles de encontrar”, dijo la mujer y, efectivamente, gracias a ese sistema el automóvil fue localizado minutos después en las calles Serratosa y Larravide.
“Vinimos para acá y está encendido, todo revuelto adentro, dejó los limpiaparabrisas prendidos y se olvidó de algo de él. Hay como una llanta de bicicleta que está adentro y no es nuestra”, contó la víctima al encontrar el vehículo.
Mientras aguardaba la llegada de la Policía Científica para llevar adelante pericias en el coche, la trabajadora actuó por su cuenta.
“Yo me metí con mi pareja en las viviendas a recorrer y recuperé mis cosas”, dijo.