Rodrigo Gómez, cantante de Sordromo, una de las bandas de rock más importantes de Uruguay, fue una de las víctimas de la dictadura en Uruguay. Este lunes, luego de conocer el fallecimiento del médico militar Ramón Rodríguez de Armas, el pasado domingo, a quien reconoció como uno de sus torturadores e identificó como Oscar 5, compartió en Facebook un relato sobre las torturas que sufrió junto a su madre durante la dictadura.

“Dos cosas son seguras: no lograste matarme, pero sí me dejaste medio roto”, escribió Gómez en la publicación, en la que recordó que su madre estaba embarazada de cuatro semanas cuando fue detenida, el 29 de mayo de 1972, por efectivos de la Base Aérea Capitán Boiso Lanza.

Según el testimonio que leyó en el Parlamento hace casi 20 años, su madre fue sometida a torturas, golpes en el vientre y un intento de violación grupal la noche de la detención. “Enterados los militares de que había una mujer embarazada entre los detenidos, en lugar de tener en cuenta eso para dejar de torturarla, intensificaron los castigos”, relató.

Durante los meses de embarazo en la base aérea, su madre sufrió sesiones de tortura con picana eléctrica, submarino y plantones prolongados. “Vomitaba todo lo poco que comía y bajó casi 10 kilos de peso en las dos primeras semanas de detención”, describió. Fue internada en la sala ocho del Hospital Militar y, al regresar, continuaron los interrogatorios.

“Por ahí no hay ganadores”

En su publicación de este lunes, Gómez reflexionó sobre el impacto de estas vivencias en su vida adulta. “Siempre pensé que la oscuridad a la que tú y tus colegas me sometieron la vencería con luz, optimismo, sin odio, sin sed de venganza”, escribió, dirigiéndose al médico fallecido.

Recordó su carrera como músico, cuando su voz sonaba en las radios y pensaba que “posiblemente tus nietos, los de Nino y los demás, escucharían mi voz cantando”. “Había algo bonito: la vida había vencido. Era mi superpoder”, afirmó.

Sin embargo, reconoció que, al mes de leer su historia en el Parlamento, dejó la banda y nunca volvió a cantar. “Hace tiempo sospecho que tal vez no gané, sino que tal vez esté condenado a siempre estar persiguiendo esa victoria que por ahí no existe. El partido ya se jugó, la bomba explotó, las astillas no logran rearmar el cuadro completo”, reflexionó.

“Jamás quise ser víctima, pero tal vez una cuota de mis características las forjaron vos y tus amigos, y aceptarlo no deja de joderme”, concluyó.

Gómez aclaró que comparte su historia “libre de banderas políticas”, como “la historia de un niño recién nacido, sin colores ni banderas” y como un aporte “para imaginar remotamente qué les puede haber pasado a quienes no la pueden contar o quienes no tienen la suerte de tener a sus madres y familia cerca para contársela”, expresó.

El nacimiento y nuevas torturas

Gómez nació el 7 de enero de 1973 en el Hospital Militar. El médico de guardia, identificado como Rodríguez de Armas, ordenó a la partera realizar dos cortes sin anestesia durante el parto. “Esta es una rebelde y no vamos a desperdiciar anestesia en ella. Si estaba dispuesta a jugarse la vida por la causa, tiene que poder bancar esto”, le dijo el médico a la partera, según el relato.

Durante 17 días, el recién nacido permaneció separado de su madre en la guardería. No le daban la leche materna que ella se extraía cada tres horas, no lo cambiaban de pañales y vomitaba toda la alimentación. Cuando finalmente se lo entregaron, pesaba menos de tres kilos; había nacido con cuatro mil gramos y tenía llagas profundas en la cola y la oreja.

“Me cambiaban los pañales solo una vez al día”, explicó. “Como no había nadie que me diera la mamadera, me ponían de costado en la cama y colocaban la mamadera en un soporte de esponja. Cuando vomitaba, quedaba todo allí secándose y formando una cáscara que luego me tenían que sacar y con la cáscara se iba también la piel”, comentó.

Captura de pantalla

Captura de pantalla