“Fui la burla de todos, entre el dolor y el silencio”: así describió Jacqueline, una mujer de 56 años que frecuenta la línea de ómnibus 402 con destino Malvín, la angustiante situación que ha vivido recurrentemente en los últimos meses con respecto a los artistas callejeros y pasajeros del transporte público.
En diálogo con Montevideo Portal, Jacqueline contó que es “una madre que está en situación de vulnerabilidad” y que recibe asistencia social tras haber perdido a su esposo, “único sostén del hogar”, a principios de este año.
“Quedé viuda recientemente, luego de haber acompañado por mucho tiempo a mi esposo, quien padecía cáncer terminal y estaba en cuidados paliativos. Al mes y medio de fallecer él, perdí a mi mamá con 88 años de edad”, detalló.
A raíz de eso, contó que, en un hogar compuesto por dos menores de edad, Jacqueline se vio incapaz de continuar las terapias de duelo para buscar trabajo y sacar a su familia adelante.
Esta información se vuelve relevante llevada al motivo de la denuncia, que tiene que ver con recurrentes episodios de “agresividad” que Jacqueline vive en el ómnibus que frecuenta, donde narró haber sido violentada por artistas callejeros.
En particular, la mujer destacó y filmó un caso en el que uno de los guitarristas toca la canción “Clara” de No Te Va a Gustar a propósito, luego de que ella le hiciera saber que el tema le provoca una “descompensación muy fuerte”, al punto de rogarle que parara.
La canción cuenta la historia de una pareja profundamente unida, marcada por momentos compartidos junto al mar, símbolo de su conexión. Esa armonía se quiebra cuando Clara muere a causa de una enfermedad, dejando al protagonista solo con los recuerdos de ese vínculo. Desde ahí, el relato se centra en el duelo y cómo el hombre se aferra a recuerdos. El tema transmite cómo el amor persiste incluso después de la pérdida, pero también cómo nada vuelve a ser igual cuando llega a su fin.
“Siempre que suben a cantar, lo primero que les pido muy amablemente es que no toquen el tema, ya que me afecta porque estoy en doble duelo, pero aún así se burlan y me exponen entre la gente al ver que los choferes no hacen nada al respecto”, aclaró.
Por un lado, Jacqueline admitió que, si pagan el boleto, tienen derecho a estar ahí, según establece la normativa. Sin embargo, afirmó que quiere llevar su denuncia por la causa de violencia de género.
“Mientras lloraba sola, él hacía burlas y el chofer no intervino en ningún momento, salvo para esgrimir una sonrisa”, describió. “La persona no solo se burlaba de mi dolor, sino que les dijo a todos los presentes que era una viuda y que no sabía si cantar ‘La vaca Lola’”, subrayó.
Jacqueline escribió en la denuncia que apela al “buen entendimiento y que se consideren estos casos”, que opinó que serían “un buen comienzo para colaborar con la salud mental”. Su pedido fue que “hagan bajar a estas personas cuando, por algún motivo, el pasajero lo informe y haya una causal que lo amerite”.
“Sé que están trabajando, pero deberían ser más conscientes de que si lo hacen es porque se lo permitimos. El respeto al pasajero es fundamental y recíproco”, concluye la denuncia.
Sin embargo, Jacqueline contó a Montevideo Portal que desde entonces difundió su situación en redes sociales y hasta con Cutcsa, pero las respuestas estuvieron “lejos de la empatía”. “Ni siquiera la buscaba, pero me encontré con una cantidad de insultos, agravios y más. En el día de ayer llamé a Cutcsa y lo que me dijeron es que yo pude haber provocado una reacción en él”, contó.
“Pensar así, que uno denuncia o pasa algo porque lo provocamos, me sonó tan triste. Provocar una reacción es decirle por favor que no cante, que me hace mal. Ver llorar a una mujer o un hombre y decir eso es muy triste. No sé cómo más explicarlo”, concluyó.
La misma mujer denunció que en 2012 fue golpeada en el vientre por un vecino estando embarazada de cinco meses y que, tras pedir ayuda, no recibió asistencia adecuada. Según su relato, fue retenida en una comisaría en lugar de ser atendida, lo que derivó en una infección y la pérdida del embarazo.
El Ministerio del Interior investigó el caso y resolvió elevar a la Justicia la actuación de cuatro policías de la Seccional 18 por presunta omisión de asistencia. La investigación administrativa determinó responsabilidades, aunque los detalles se mantienen reservados.
A partir del caso, la denunciante impulsó un proyecto de ley para reconocer al feto como sujeto de derecho desde las 12 semanas, con el objetivo de agravar las penas en situaciones de agresión durante el embarazo.