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El periodista enumeró una serie de puntos injustos en el accionar del Tribunal, y criticó que se basara en la contradicción “se roba un peso o no se roba nada”.

El fallo del Tribunal de Ética Política del Frente Amplio, que fue duro en cuanto a la responsabilidad de Raúl Sendic en el uso de las tarjetas corporativas, sigue dando qué hablar. El sábado, el Plenario Nacional del partido decidirá si aplica sanciones al vicepresidente mientras los diferentes sectores debaten y discuten la naturaleza de las sanciones, buscando "una salida común".

En una nueva columna publicada en La Red 21, el periodista y director de medios Federico Fasano volvió a defender a Sendic y criticó, encendidamente, el fallo del tribunal frenteamplista, que finalmente "alumbró, o más bien, oscureció" la situación.

"De inmediato se desató el aquelarre. Pensé en la España de Machado cuando el poeta denunciaba: "En España de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa". Es un fallo esencialmente injusto, tanto en su fronda como en sus raíces, en sus entrañas y en su epidermis", comienza.

El periodista enfatizó en que cree en la ética del tribunal, descartó "toda intencionalidad de inequidad", aunque argumentó que hubo error en la pronunciación: "No hubo dolo en la decisión. Hubo error. Pero tampoco hubo equidad y sin equidad no hay justicia. Y vuelvo a insistir, pese a las miserias de los miserables, que preguntaban en las redes, cuánto me había pagado Sendic para defenderlo, que nada me une al vicepresidente, con quien mantengo aun agravios no saldados, cuando él militaba en la secta seispuntista del 26 de Marzo. Solo me mueve la exigencia de mi conciencia ante una injusticia y mi adhesión y militancia desde su fundación, hacia la gran fuerza orgánica de la izquierda uruguaya, orgullo del socialismo latinoamericano, a la que dediqué toda mi vida".

Fasano agregó que "la equidad estaba implícita en el juramento que hacían los jueces de la antigua Grecia. Y en este fallo, falló la equidad, la isonomía y el fomes igualitario que también movía a nuestro héroe, Artigas, el fomes que dejó impreso como huellas de nuestra identidad nacional".

Luego, el escritor empieza a enumerar algunas "otras actuaciones" que lo asombraron, como que el tribunal haya basado su dictamen en tres fuentes: "las numerosas publicaciones del adversario histórico que manipuló una campaña de destrucción de imagen sin precedentes en la historia del país, la segunda es un pedido de informes al actual Directorio de Ancap, del que no da cuenta de su contenido salvo una breve mención en el numeral h, y la tercera las propias declaraciones del acusado, que transcribe parcialmente con evidente desprecio, y en algún momento con cierto humor descalificante".

Este es la primera de las siete razones por las que el fallo del Tribunal, y su actuación, son, por lo menos, cuestionables. Luego, el periodista se pregunta "¿Qué le pasó al tribunal", y responde planteando la contradicción inicial en la que el tribunal basó su escrito: pureza administrativa-impureza administrativa. Para leer la columna completa.

"Para el Tribunal esa contradicción era "pureza administrativa-impureza administrativa", se es bueno o se es malo. Se roba un peso o no se roba nada. Sin tomar en cuenta, ni el error humano, ni ninguna otra consideración. El todo o nada. Igual que los cátaros en la Edad Media con su doctrina del bien y el mal, una simplificación autoritaria que como todas las simplificaciones autoritarias tuvo enorme eco social. Solo los contuvo la predicación de Santo Domingo, que fue un baluarte de sensatez y de inteligencia contra el catarismo.

Debe cuidarse nuestro Frente Amplio de la tentación de grupos instalados en la complacencia sectaria y maniquea, que abrevan todo desde la admirable farsa simplificadora de lo negro y lo blanco. Caer en esa tentación moralista puede llevar al suicidio político. Y sabido es que las sociedades no se suicidan pero las organizaciones políticas, sí.

Cuando en múltiples oportunidades denunciábamos la omnipotencia de los medios capaces de modelar gustos y conciencias en una sociedad impotente y desmovilizada, no pensábamos que el caso Sendic, podía presentarse en la Academia, como el casus belli de nuestro aserto.

Tuvimos que observar con tristeza, como diría Unamuno "a ladrones consumados predicando contra el robo para que los demás no les hagan competencia". Y yo creo que el Tribunal fue tocado en su intimidad por una opinión pública influída por la repetición incesante de una gran mentira serial: "Sendic, nuestro compañero, es un corrupto". Y cayó en el estrabismo político, disposición viciosa de los ojos, por la cual los dos ejes visuales no se dirigen a la vez al mismo sujeto y por lo tanto ven la realidad deformada. Y tomaron su drástica e inapelable condena. Y en el apuro hasta se equivocaron en la orden al pelotón: Atención, Fuego, Apunten..., en ese riguroso orden.

Luego, le pide al Plenario que "no cometa el pecado de la injusticia". "Que le pidan la renuncia a Sendic por sus errores, que fueron muchos, pero jamás por actos de corrupción que no cometió. Que no lleven sobre su conciencia, el cadáver político de un inocente".

Fasano finaliza dándole un consejo a Sendic: "El sábado Sendic estará frente a frente a sus compañeros. Mi consejo a nuestro vicepresidente, extraído de la biografía de Tadeo Isidoro Cruz: "cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento, el momento en que el hombre sabe para siempre quién es". Le deseo que él lo sepa en ese momento. Y obre en consecuencia. En esto, y solo en esto, espalda contra espalda".

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