Un tribunal de Río de Janeiro imputó a la abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, y ordenó su prisión preventiva como presunta responsable de un delito de injurias racistas.

El hecho, que tuvo amplia repercusión mediática, ocurrió el pasado 14 de enero, en un bar de la zona de Ipanema. Allí, y presuntamente en el marco de un desacuerdo por el importe de lo consumido por la turista y sus amigas, Páez trató a los camareros de “monos”, y se dirigió a ellos con gestos que remedaban los movimientos de los simios.

Después se preguntan porque no nos quieren a los argentinos en el exterior… Esta chica es abogada ????y así insultó a los mozos de un bar de ????. Te diría que votó por Milei pero no tengo pruebas. pic.twitter.com/VH6hJfRWw3

— Carlos Montero (@CMonteroOficial) January 17, 2026

Desde ese momento, Páez lleva una tobillera de monitoreo y tiene prohibido salir de Brasil.

Ahora, el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro admitió a trámite la denuncia presentada por el Ministerio Público, y se emitió una orden de prisión.

El caso se lleva a cabo bajo secreto de sumario. Según la Fiscalía, los cargos fueron aceptados con base en los relatos de las víctimas, los testimonios de los testigos y las grabaciones del sistema de vigilancia interna del bar, así como otros registros realizados en el momento del incidente.

De acuerdo con lo informado por medios locales, la Policía Civil aún no ha anunciado cuándo se cursará la orden de arresto.

La versión de la acusada, que afirmaba que los gestos racistas eran “bromas” dirigidas a sus amigas, fue rechazada por el Ministerio Público. En el escrito de acusación, la Fiscalía destacó que una de esas amigas intentó impedir que Agostina continuara con los delitos, “lo que demuestra que la acompañante era consciente de la reprensibilidad de la conducta”.

En su resolución, el Juzgado Penal N°37 de Río de Janeiro argumenta que “la imputada en libertad, en el presente momento, generaría un grave perjuicio a la instrucción criminal, ya que podría intimidar a los testigos de los hechos y, especialmente a las víctimas, para que no presten sus respectivos testimonios ante la Justicia de manera imparcial”.

Asimismo, el documento indica que la acusada podría abandonar el país, lo cual “acarrearía consecuencias sumamente perjudiciales para el establecimiento de la verdad real”.

“Estoy muerta de miedo”

Tras conocer la existencia de una orden de prisión contra ella, Páez —que permanece alojada en un hotel— publicó un breve video en el que rechaza el eventual encarcelamiento. “Es una situación violatoria de todos mis derechos”, aseguró.

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En la grabación, recordó que sigue usando la tobillera de seguimiento y que se puso a disposición de la Justicia “desde el día uno” de la causa.

“Estoy desesperada y muerta de miedo”, admitió.