El Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública (Codicen-ANEP) estableció que, ante una alerta meteorológica roja, se suspenden todas las actividades educativas, mientras que, ante alertas amarilla o naranja, las clases continúan, pero sin control de asistencia, quedando a criterio de los padres o responsables la concurrencia de los alumnos.

Las pautas fueron aprobadas en una resolución de 2012.

Qué ocurre si la alerta roja se conoce durante el horario de clases

Si el comunicado de alerta roja se conoce mientras hay clases en curso, los directores de los centros educativos deberán informar la situación a todas las personas presentes, “procurando que se sientan contenidas y protegidas”, según indica la resolución. Si existe riesgo en algún espacio del local, estudiantes, docentes y funcionarios serán trasladados al lugar de menor peligro.

Los alumnos menores de edad deberán aguardar en el centro educativo hasta que sus padres o responsables los retiren, incluso si ya finalizó el horario de clases. Los alumnos de bachillerato podrán retirarse bajo su propia responsabilidad. Los mayores de edad también pueden hacerlo de forma voluntaria.

La resolución es explícita en un punto: en ningún caso los centros educativos desalojarán a las personas en medio de una situación de riesgo, salvo que lo dispongan las autoridades del desconcentrado, sus inspectores, el Codicen, el Comité de Emergencia o el Cuerpo de Bomberos correspondiente. Las instituciones permanecerán abiertas hasta que se retire la totalidad de las personas.

Alerta amarilla o naranja: clases sí, asistencia optativa

Ante alertas de color amarillo o naranja, las actividades educativas continúan con normalidad, pero los desconcentrados no controlarán la asistencia. La decisión de enviar o no a los alumnos queda en manos de los padres o responsables. Si en algún momento la situación derivara en riesgo para la integridad física de quienes se encuentran en el centro, se aplicará el mismo protocolo previsto para la alerta roja.

Las direcciones de los centros educativos son las responsables de difundir estas pautas a toda la comunidad educativa.