La Dirección Sectorial de Planificación Educativa de la ANEP presentó este martes el informe oficial de Uruguay en las pruebas PISA 2025. Los resultados muestran una “estabilidad relativa” en el desempeño del país, con una mejora destacada en ciencias, un retroceso en lectura y una leve tendencia a la baja en matemática en el largo plazo.

En el corto plazo, comparando con la edición de 2022, Uruguay subió nueve puntos en ciencias, bajó siete en lectura y se mantuvo estable en matemática. Pero la mirada de más largo aliento muestra tendencias más preocupantes: entre 2006 y 2025, ciencias presenta una leve mejora, lectura muestra una tendencia a la baja con mayor oscilación, y matemática acumula un descenso leve pero sostenido.

Las autoridades del Codicen calificaron la baja en comprensión lectora como la señal de alerta más urgente del sistema y anunciaron que las políticas de alfabetización y refuerzo pedagógico se priorizarán en el plan presupuestal y curricular. 

A la vez, señalaron que la preocupación no pasa solo por los promedios generales, sino por el porcentaje de estudiantes que quedan por debajo del Nivel 2 en matemática, poniendo el foco en sacar a la franja de mayor vulnerabilidad pedagógica del rezago.

El equipo técnico de Planificación Educativa explicó que el buen desempeño en ciencias logró amortiguar la tendencia de caídas prepandemia y pospandemia que se registró a nivel global, y profundizó en el peso que sigue teniendo el origen socioeconómico en los resultados: las brechas entre los quintiles más altos y más bajos siguen siendo extensas, especialmente en la resolución de problemas matemáticos complejos.

Uno de los datos que las autoridades subrayaron como positivo es el avance en cobertura y progresión de los estudiantes en el sistema: el director sectorial de Planificación Educativa, Andrés Peri, señaló que cuando Uruguay participó por primera vez hace dos décadas, solo el 75% de los estudiantes era evaluado, mientras que hoy esa cifra llega al 90%.

Las autoridades remarcaron, además, que el aumento de estudiantes que cursan en el grado correspondiente a su edad y la disminución del rezago severo dan cuenta de un sistema que redujo el uso de la repetición sin que ello se tradujera en una baja de los logros.

El presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, fue el más enfático en ese punto. “Todavía tenemos la repetición como un instrumento pedagógico y todos los datos dicen que eso perjudica a los gurises. Eso es anticientífico y hay que señalarlo porque lo que estamos hipotecando es la posibilidad de que culminen los ciclos obligatorios”, sostuvo.

El director ejecutivo de Políticas Educativas, Antonio Romano, aportó una reflexión de largo plazo: “20 años no es nada, pero nos ayudan a entendernos. PISA nos permitió descubrir la paradoja de PISA: los resultados de la prueba no se correspondían con los niveles de egreso de la educación media”.