Tesla discontinuó su techo solar, el producto que la automotriz presentó hace casi una década como una mini central eléctrica disfrazada de tejas de alta gama, según informó TechCrunch.

La compañía eliminó toda mención pública del producto de su sitio web: la URL del techo solar ahora redirige a la página genérica de paneles solares convencionales, y todas las páginas de soporte también fueron redirigidas, confirmó TechCrunch. El sitio Electrek fue el primero en reportar la desaparición del producto.

Sin embargo, el techo solar podría seguir disponible por algún tiempo. Dos empresas instaladoras consultadas por TechCrunch dijeron que aún ofrecen el producto, aunque una aclaró que la disponibilidad dependerá del cronograma del proyecto. Esto sugiere que Tesla está liquidando el inventario existente.

Dependiendo de cuánto stock quede en depósito, el techo solar podría venderse durante un tiempo. Tesla tenía metas ambiciosas: apuntaba a 1.000 instalaciones por semana, pero tras años de refinamiento y mejoras de proceso, el ritmo apenas llegó a entre 20 y 40 instalaciones semanales en 2022, según TechCrunch.

Un producto caro desde el inicio

El techo solar de Tesla nunca tuvo un futuro brillante, según el análisis de TechCrunch. Desde el principio, la compañía lo posicionó como un producto de lujo, y con el tiempo solo se encareció más.

En sus materiales de marketing, Tesla comparaba el costo del techo solar con la suma de instalar paneles solares tradicionales más reemplazar el techo completo. Esa comparación hacía que el producto pareciera atractivo, especialmente para quienes no querían la estética de los paneles convencionales. Pero incluso considerando el reemplazo del techo, el precio podía ser exorbitante: hubo usuarios que reportaron presupuestos de 200.000 dólares para una instalación.

Mientras la tecnología basada en silicio se abarató con el tiempo, el techo solar fue una excepción. Los paneles convencionales bajaron de precio porque la industria fabrica miles de millones de celdas solares estandarizadas cada año y las ensambla en paneles también estandarizados. El techo solar podía usar celdas estándar, pero las tejas eran únicas de este sistema. Eso obligó a Tesla a diseñar y comprar su propio equipamiento de fabricación, y cuando las ventas no se materializaron como esperaba, el costo por unidad de ese equipamiento se disparó.

Problemas de física y rendimiento

La física tampoco fue amable con el proyecto. Cualquier cosa expuesta al sol tiene que lidiar con el calor, y hubo reportes de que las partes no solares del techo se deformaban y de que el material aislante se derretía, según TechCrunch.

Más preocupante aún para Tesla fueron los reportes de subproducción: el sistema no generaba tanta electricidad como la compañía había prometido.

Es difícil determinar qué causó exactamente la subproducción, pero un culpable probable es el calor. Como muchos dispositivos electrónicos, los paneles solares funcionan mejor cuando están fríos. El voltaje tiende a declinar aproximadamente medio por ciento por cada grado Celsius. Los paneles convencionales manejan esto dejando un espacio entre los paneles y el techo, lo que permite cierta circulación de aire para enfriar. Tesla hizo lo mismo con el techo solar, pero el espacio era mucho más pequeño, lo que puede haber generado temperaturas altas que le quitaron eficiencia a las celdas.