En una medida altamente esperada por los mercados y aprobada por la unanimidad de sus 12 miembros, el banco central estadounidense fijo los tipos en un rango de entre 3,75%-4,00% anual.
Los últimos datos divulgados la semana pasada indicaron que el Indice de Precios al Consumo aumentó 3,4% en los últimos 12 meses finalizados en agosto, mientras que la inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos, subió 2,4%, cuando la meta del gobierno es alcanzar una inflación de 2% anual.