Intel reportó resultados del segundo trimestre que superaron ampliamente las expectativas de Wall Street tanto en ingresos como en ganancias por acción, y ofreció una perspectiva optimista para el tercer trimestre. Tras el anuncio, las acciones de la compañía subieron más de 7%, según informó Yahoo Finance.

La empresa registró ganancias por acción de US$ 0,38 sobre ingresos de US$ 16.100 millones. El mercado esperaba US$ 0,21 por acción y US$ 14.430 millones en ingresos, lo que significa que Intel superó en ambas métricas por un margen considerable.

Para el tercer trimestre, Intel proyecta ingresos de entre US$ 15.800 millones y US$ 16.800 millones, también por encima de la estimación de analistas que rondaba los US$ 15.060 millones.

Por segmento, el negocio de centros de datos generó US$ 6.300 millones, contra una proyección de US$ 5.540 millones. El área de computación para clientes —básicamente, chips para computadoras personales— facturó US$ 8.900 millones, frente a los US$ 7.990 millones esperados.

El director financiero de Intel, Dave Zinsner, atribuyó los resultados a una mayor demanda y una mejor ejecución operativa. "Entregamos un sólido segundo trimestre, superando nuestra guía financiera gracias a una demanda robusta y una ejecución mejorada, incluyendo mayor volumen impulsado por mejores rendimientos en fábrica y tiempos de ciclo optimizados", dijo Zinsner en un comunicado. "La computación impulsada por inteligencia artificial continúa fortaleciéndose, y para apoyar el crecimiento esperado este año y el próximo, estamos aumentando significativamente nuestras inversiones en equipos, espacios limpios y sustratos", agregó.

El contexto del anuncio no es menor. El índice Philadelphia Semiconductor, que agrupa a las principales empresas de semiconductores, cayó en territorio de mercado bajista la semana pasada, luego de meses de subas. Intel, sin embargo, va a contramano: sus acciones acumulan un alza de 178% desde el inicio del año, impulsadas por el plan de reestructuración que lleva adelante el CEO Lip-Bu Tan.

La compañía también se benefició de inversiones de la administración Trump y de Nvidia, además de un renovado interés en los procesadores centrales (CPU) como consecuencia del auge de los agentes de inteligencia artificial. Estos agentes —programas que realizan tareas de forma autónoma, como buscar información en bases de datos o redactar documentos— dependen precisamente de los CPU, un tipo de chip que Intel domina y que había perdido protagonismo frente a las unidades de procesamiento gráfico (GPU).

A eso se suma que el negocio de fundición de Intel —es decir, la fabricación de chips para terceros— comenzó a atraer clientes importantes. Según un informe de The Information citado por Yahoo Finance, Google realizó un pedido a Intel para producir 3 millones de sus unidades de procesamiento tensorial (TPU) personalizadas. También se informó que Nvidia está evaluando a Intel como opción alternativa de manufactura.

Esto ocurre mientras Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC), el mayor fabricante de chips del mundo, enfrenta dificultades para atender la demanda de clientes como Nvidia, AMD, Apple y otros en pleno boom de la inteligencia artificial. Esa escasez de capacidad le abre una ventana a Intel para posicionarse como fabricante secundario.

Sin embargo, no todo es favorable para la empresa. La misma explosión de la IA está generando una escasez de memoria y almacenamiento que afecta su segmento de clientes. Los precios más altos de los chips de memoria están empujando a las empresas a discontinuar laptops y computadoras de gama baja y media, mientras encarecen los modelos premium. En el mediano plazo, eso podría reducir la demanda general si los consumidores deciden quedarse más tiempo con sus dispositivos actuales antes de pagar precios más altos.

Por otra parte, esta semana Intel confirmó que realizará despidos en su división de centros de datos. Un vocero de la empresa explicó que se trata de una reorganización para "asegurar que cuenta con los roles y habilidades adecuados para posicionar el negocio hacia el éxito a largo plazo", según declaraciones recogidas por Yahoo Finance. La compañía aseguró que acompañará a los empleados afectados con recursos durante la transición. La noticia, paradójicamente, fue bien recibida por el mercado, que interpretó la medida como parte de la estrategia de eficiencia que impulsa la acción al alza.