Madre hay una sola”, dice el refrán y cada una de las 7,8 billones de personas que habitan la Tierra sabe a quién se refiere. A su mamá, que es única e irrepetible. Sin embargo, hay una “Gran Madre Universal” que es común a toda la humanidad y que dio inicio a la vida tal como se la conoce hoy en día. La ciencia ha venido estudiando el tema por mucho tiempo, denominándola “Eva biológica” o “Eva mitocondrial”.  

Este término no está relacionado con el personaje bíblico, sino que se dio por convención, ya que cuando se utiliza "Eva mitocondrial" se refiere a la mujer más reciente cuyo ADN mitocondrial se ha transmitido, generación tras generación, hasta el día de hoy. Precisamente, el análisis del ADN mitocondrial es el método principal que la ciencia emplea para dar la mayor certeza posible a las respuestas de las preguntas clásicas de la humanidad: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cómo somos?

Las mitocondrias son pequeños organelos ubicados en el interior de las células, que tienen su propio ADN y producen la energía encargada de mover cada célula. Debido a que son relativamente “independientes”, su ADN va cambiando más lentamente a través de las generaciones, por lo que han sido utilizados para trazar los desplazamientos geográficos de los seres humanos. Las mitocondrias se transmiten por vía materna en los mamíferos.

Sigue tu camino

Conocer el origen de los antepasados ??es una de las causas que ha llevado a las personas a lanzarse al mundo de la genómica personal y a realizar pruebas como la ascendencia y los linajes globales.

En las últimas décadas se han desarrollado técnicas de trazado genético, donde mediante el mapeo de genes en poblaciones humanas, en conjunto con evidencia arqueológica, se ha podido establecer las distintas oleadas de población continental casi desde el mismo origen del ser humano. Esto también ha implicado conocer aproximadamente desde hace cuánto tiempo existe la humanidad como tal.

En esa línea, gracias al estudio mitocondrial se ha descubierto que todos los seres humanos descienden por línea materna de una mujer que vivió alrededor de 200 mil años atrás, cerca de la frontera entre Namibia y Angola. Esto no significa que fuera la primera mujer que existió. Hubo otras antes, pero su linaje materno se interrumpió antes de llegar a la actualidad.

Con el tiempo, el ser humano comenzó a expandir esos territorios habitados, dividiéndose en tres grupos principales de personas y luego, acortando la historia, decidieron comenzar a explorar el resto del mundo.

Conoce tu origen

Estos estudios de ADN son de gran importancia porque ayudan a las personas a comprender de dónde vienen, cuál es su historia y cómo es su conexión con el resto de la humanidad.

Así, por ejemplo, Germán, nacido hace 34 años en una pequeña ciudad Canelones, pudo saber con mayor precisión sobre su ascendencia. Si bien sabía que su bisabuelo emigró de Italia de muy pequeño, un simple test de saliva le permitió conocer que en su ADN también hay ascendencia de antepasados que habitaron lugares como Europa Oriental (Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Hungría, República Checa, entre otros), los Balcanes y un impensado territorio vasco.

Asimismo, mundialmente se están efectuando estudios genéticos con un número cada vez mayor de personas, lo que permitirá aumentar la precisión de las estimaciones y también su robustez para que sirvan de apoyo para futuras investigaciones.

Descubre la historia detrás de tu ADN

La historia de Germán es similar a la de muchas personas que decidieron indagar sobre su pasado a través de un simple test de saliva hecho en su casa. En Uruguay, estas pruebas de ancestralidad llegaron impulsadas por Genera, el laboratorio latinoamericano que desde 2010 realiza pruebas de ADN para que las personas conozcan su ascendencia.

Con el Test de Ancestralidad se informa el origen del ADN de la persona. Luego se muestran los resultados en un mapa, en el que se indican las zonas de donde proceden sus antepasados con sus respectivos porcentajes. A esto se suma una plataforma interactiva que muestra los procesos migratorios que pudieron haber influido en la llegada de los antepasados a América Latina.

Además de facilitar datos relacionados con la historia de los ancestros, estos estudios brindan información para el futuro con test dirigidos a la salud y el bienestar. El mapeo genético analiza hasta 700.000 puntos del ADN vinculados con el metabolismo y la reacción del cuerpo a los medicamentos, entre otros aspectos.

Los resultados apuntan a mejorar la calidad de vida al indicar qué tipo de alimentación es la más adecuada según cada metabolismo, cuáles son las formas de alcanzar el máximo rendimiento en los ejercicios físicos sin sufrir lesiones, con el objetivo de prevenir las enfermedades más comunes y las más peculiares a través de la genómica personal.