El máximo goleador histórico de la selección uruguaya y actual jugador del Inter de Miami, Luis Suárez, mostró sus ganas de volver a defender a la Celeste en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México y aseguró: “Yo a mi país nunca le voy a decir que no”.
En declaraciones publicadas por el portal digital Ovación del Diario El País, el mencionado medio accedió a un adelantó de una entrevista que se le hizo al Pistolero en enero pasado, para un documental que está en proceso sobre el Mundial de Sudáfrica 2010 y la Copa América de 2011 en Argentina.
“Te soy sincero... Es una realidad que desde que me retiré de la selección... La llama del fútbol se me fue apagando”, dijo el delantero y fue a más: “Uno mantiene las ganas, la ilusión esa del fútbol por objetivos, por sueños, y siempre soñaba con estar siempre en la selección”.
“Por diferentes motivos obviamente que tomé la decisión, pero desde que dejé se apagó un poquito la llama del fútbol”, agregó y continuó tras un parate emocionado: “Hoy te ponés a pensar y le empezás a dar vuelta a la cabeza, y estás cerca del Mundial, y si te necesitan, ¿qué hacés?”.
“Yo a mi país nunca le voy a decir que no, jamás le voy a decir que no a mi país”, se respondió a si mismo: “Me retiré de la selección para dejarle el camino a otros jugadores y porque pensé que llegó un momento que ya no podía ser útil para la selección”.
“Pero si me necesitan, jamás le voy a decir que no a la selección. Eso es imposible, mientras siga jugando, mientras siga vigente”, cerró.
Suárez lleva 69 goles en 143 con la Celeste y esto abre el debate sobre si, entre los 26 jugadores que irán al Mundial, no merece su lugar como pasará con su gran amigo Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, jugadores generacionales.
Su declaraciones en DSports tras la Copa América de Estados Unidos donde fue muy duro con Marcelo Bielsa y su relacionamiento con los futbolistas durante la cita, parecerían jugarle en contra, pero el DT argentino ya mostró signos de no ser definitivo con algunas situaciones y el caso de Agustín Canobbio es un ejemplo.