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Un medicamento podría retrasar la discapacidad por esclerosis múltiple

El fármaco, usado para trastornos del sistema inmunitario, mostró promisorios resultados en un estudio muy pequeño.
11.01.2019 14:15
2019-01-11T14:15:00

Un medicamento para el sistema inmunitario podría ayudar a prevenir o a ralentizar las complicaciones de un tipo de esclerosis múltiple (EM) conocido como EM secundaria progresiva, encuentra un estudio reciente.

El fármaco se llama rituximab (Rituxan). Se usa para tratar una variedad de afecciones, incluyendo ciertos cánceres de la sangre y la artritis reumatoide, una afección autoinmune.

El nuevo estudio sueco encontró que los pacientes con EM que tomaban el fármaco reportaron menos síntomas discapacitantes a lo largo de un periodo de 10 años que los que no lo tomaban. Las personas que tomaron rituximab también tuvieron una progresión más lenta de los síntomas de EM.

Es importante anotar que el estudio fue pequeño, con 88 personas, de las cuales solo 44 recibieron el fármaco, señaló Nicholas LaRocca, vicepresidente de investigación en administración y políticas de la atención de la salud de la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple (National Multiple Sclerosis Society).

"Se trata de un tratamiento potencialmente valioso, pero quedan muchas preguntas. Se están realizando otros estudios que observan el valor del rituximab," apuntó LaRocca en declaraciones recogidas por la reportera especializada Serena Gordon, en un artículo publicado en HealthDay news.

En la esclerosis múltiple, el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso central. La inflamación provocada por el sistema inmunitario daña a una sustancia grasa llamada mielina que rodea a las células nerviosas, según la Sociedad Nacional de la Esclerosis Múltiple.

Los síntomas de la enfermedad varían de una persona a otra, pero pueden incluir fatiga, mareo, problemas para caminar, entumecimiento u hormigueo, problemas de la vista, dolor, depresión, problemas con los intestinos y la vejiga, espasmos musculares y problemas de la memoria y el pensamiento, según la sociedad.

En general, la EM comienza como enfermedad con recaídas remitentes. A veces está activa, y a veces no. La mayoría de las personas con esa forma de EM al final hacen la transición a la EM secundaria progresiva, que conduce a más problemas neurológicos y discapacidad.

LaRocca apuntó que el rituximab parece funcionar al afectar a las células B del sistema inmunitario. Esas células se han implicado en el desarrollo de la EM en otras investigaciones, según la información de respaldo del último informe.

En el estudio, investigadores dirigidos por la Dra. Yvonne Naegelin, de la Universidad de Basilea, en Suiza, compararon a 44 personas con EM tratadas con rituximab con 44 personas con EM que no recibieron rituximab.

Los voluntarios que recibieron rituximab tenían en promedio una edad de 50 años, y habían tenido un diagnóstico de EM durante unos 18 años. La edad promedio del grupo que no recibió rituximab era de 51 años, y habían tenido EM durante un promedio de 19 años. Los del grupo que no recibió rituximab tenían ligeramente menos discapacidad, según una escala de la discapacidad.

El Dr. Asaff Harel, neurólogo del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, apuntó que "se trata de un estudio interesante pero limitado que sugiere que el rituximab, una terapia para las células B, podría ser beneficioso en el tratamiento de la EM secundaria progresiva".

Aunque los que recibieron el fármaco tendían a tener una progresión más baja de los síntomas discapacitantes, Harel apuntó que "las diferencias de línea base entre las dos poblaciones, como la edad y la presencia de las recaídas o las lesiones nuevas, podrían enturbiar los resultados".

LaRocca dijo que también hubo una diferencia en los tipos de tratamientos a los que se habían expuesto los dos grupos antes del estudio, lo que podría haber afectado a los resultados.

El rituximab no está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. para tratar la EM. Debido a esto, LaRocca dijo que no está claro si las compañías aseguradoras cubrirían su costo.

Pero comentó que es razonable que las personas pregunten a sus médicos qué piensan sobre el fármaco y si podría o no ser una opción para ellas.

Ambos expertos añadieron que sin duda se necesitarán más estudios para ver si el fármaco es en realidad efectivo, y para responder a otras preguntas importantes, por ejemplo cuál es la dosis óptima y cuánto tiempo puede esperar una persona entre infusiones del medicamento.

El informe aparece en la edición en línea del 7 de enero de la revista JAMA Neurology.

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