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El monje budista francés, Matthieu Ricard, se fue a vivir al Himalaya y es considerado el “hombre más feliz del mundo”. Su receta: la meditación y el servicio.

Años atrás un canal de televisión australiano lo definió como "el hombre más feliz del mundo". Matthieu Ricard estudiaba para ser biólogo molecular en Francia pero decidió dejar su carrera y trasladarse al Himalaya para convertirse en un monje budista.

Esa precisión que lo caracteriza "está basada en un estudio que hizo el grupo del científico Richard Davidson, de la Universidad de Madison (Estados Unidos), sobre mi cerebro y el de otros meditadores. Yo fui uno de los primeros voluntarios y encontraron que, con las meditaciones, se activaban zonas cerebrales. […] Habría que estudiar a millones y millones de personas para saber quién es el más feliz de todos. Yo soy tan feliz como muchos meditadores de cualquier lugar del mundo y edad", expresó en una extensa entrevista a Clarín en Buenos Aires.

Además de ser fotógrafo, autor de libros y el traductor al francés del Dalai Lama, ayuda a niños y pacientes pobres con la creación de escuelas y centros de salud en Asia.

Ricard estuvo en Argentina para dar una charla en "el primer encuentro de felicidad", organizado por Green Tara y fue entrevistado por Clarín.

La meditación es parte esencial de su existencia, explicó. "Allí, puedo conseguir fortaleza y luego volver para estar al servicio de otros".

El monje budista expresó que la meditación y el altruismo fueron la clave para encontrar la felicidad. Esa búsqueda comenzó en 1967, cuando Ricard vio un documental sobre la invasión china en el Tíbet y decidió ir a conocerlos.

El francés aconsejó que para ser feliz es mejor perdonar y así reducir el sufrimiento. "Claro que perdonar no quiere decir ‘no importa’. Significa decir ‘paremos con el odio’. Porque el odio es una enfermedad de la mente", reflexionó.

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