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Argentina: juez obligó a hospital a administrar clorito a un paciente, que murió luego

La sustancia fue indicada por el médico personal del paciente, ajeno al hospital donde estaba ingresado.

12.01.2021 09:47

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2021-01-12T09:47:00
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El paciente argentino con covid-19 a quien un juez había autorizado a recibir dióxido de cloro, cuyo uso no está autorizado en el país, murió este lunes en la clínica privada de Buenos Aires en la que se encontraba hospitalizado, informó el abogado de la familia del fallecido Martín Sarubbi.

"Este hombre termina falleciendo no a causa de la covid sino a causa de una infección intrahospitalaria", dijo al canal C5N el letrado, que relacionó la muerte del paciente con la demora en la aplicación del tratamiento autorizado por la Justicia.

El juez Javier Pico Terrero había hecho lugar al pedido de José María Lorenzo, hijastro del paciente, para que le fuera suministrado el compuesto al señalar que "la cobertura de los tratamientos indicados" no ocasionaría un grave perjuicio pero evitaría, en cambio, "el agravamiento de las condiciones de vida".

La situación alertó a la comunidad médica, ya que la decisión judicial podría sentar jurisprudencia para recetar tratamientos que no están autorizados por las entidades regulatorias correspondientes.

"Si yo fuera un juez, trataría de buscar información de médicos antes de indicar algo que no conozco", cuestionó el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) Omar Sued, en entrevista con Todo Noticias. En esa línea, enfatizó: "El dióxido de cloro no es un tratamiento ni un medicamento y se ha asociado con casos de mortalidad. Es peligroso". En agosto, un nene de cinco años oriundo de Neuquén murió tras ingerir la sustancia.

AUTORIZACIÓN "URGENTE"

Según el fallo judicial, el pasado 7 de enero, un día después de que su madre falleciera también con coronavirus, Lorenzo presentó una medida cautelar, que posteriormente fue apelada por la clínica, para que el Sanatorio Otamendi proveyera "con carácter urgente" el tratamiento al marido de su madre, Oscar García Rúa, paciente de covid-19 en estado "grave" con "compromiso pulmonar severo" y con saturación de hemoglobina.

El neurocirujano Dante Converti, médico ajeno al sanatorio en el que estaba internado el hombre y especialista en medicina biológica, había expresado que el paciente "se encuentra en muy grave estado de salud", por lo que se solicitaba la "autorización de manera muy urgente" para el tratamiento con dióxido de cloro, un aviso que el juez definió como "categórico y determinante".

"Es de urgente realización ya que puede mejorar el diagnóstico y el tratamiento consecuente a adoptarse de manera inminente o, en su caso, salvar la vida del paciente", señaló Pico Terrero.

A la hora de hacer lugar a la petición y rechazar el recurso del centro hospitalario, el juez recordó la adhesión de Argentina a tratados internacionales de derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que reconoce el derecho de todas las personas a disfrutar del "más alto nivel posible de salud física y mental", y el deber de los Estados partes de procurar su satisfacción.

"Así y todo, a pesar de la existencia de la manda judicial, el Sanatorio Otamendi siguió dilatando el tratamiento", remarcó hoy el abogado, que adelantó que se presentará una denuncia contra el centro hospitalario por presunto "homicidio culposo".

Sergio Perrone, cardiólogo y especialista en hipertensión pulmonar y trasplante de pulmón y corazón, hizo un escrito al que accedió Con Bienestar en el que cuestionó la decisión del juez Pico y del neurocirujano personal del paciente, Dante Convert, quien le recetó el dióxido de cloro al hombre.

"Será un placer poder asistir médicamente a aquellos que tengan los efectos indeseables del dióxido de cloro, eliminar de la carrera de medicina a aquellos ‘neurocirujanos' (que aplican una práctica tan particular, no muy distante de la que le dieron a Maradona) y, por sobre todo, a personas como Terrero que aparentemente se le olvidó el latín en un concepto básico de la medicina: ‘primum non nocere' (lo primero es no hacer daño)", consideró Perrone.

"No sé si el excelentísimo colega o el juez saben que el dióxido de cloro (CLO2) es un compuesto químico que consta de un átomo de cloro y dos átomos de oxígeno (supongo que deben haber estudiado algo de química). Además es fácil recordarlo: Di: dos, Oxido: Oxígeno, Cloro: Cloro. Perdonen las ironías, pero desconozco el nivel intelectual de los interlocutores y las uso solamente para amenizarles el relato, aunque sé que algunos, entre ellos el magistrado y el neurocirujano, la tomarán seguramente como una afrenta personal", ironizó.

"El ClO2 es un gas verde amarillento por encima de 11°C, un líquido marrón rojizo entre 11°C y -59 ° C, y como cristal de color naranja brillante por debajo de -59°C que se disuelve en agua a temperatura ambiente. Al ser gaseoso y, señor juez, como es difícil de tomar un gas, habría que respirarlo. Pero eso irritaría los alvéolos de los pulmones, que están de por sí bastante complicados en el paciente. Ante eso, se lo suele administrar en solución al 25 o 28% de clorito de sodio en agua destilada para su uso como blanqueador y para descontaminar superficies industriales, ya que se asemeja a la lejía o el cloro".

El especialista detalla que el dióxido de cloro usualmente entra al cuerpo cuando la gente toma agua que fue desinfectada con esta sustancia. Debido a que se descompone rápidamente en el aire formando cloro gaseoso y oxígeno, es improbable que una persona lo respire en niveles peligrosos.

"Sin embargo, si alguien respira dióxido de cloro, esta sustancia podría ser absorbida a través de los pulmones, lo cual complicaría a un paciente con neumonía por coronavirus. Así que será cuestión de tomar la solución, seguramente preparada en concentraciones ‘a ojo de buen cubero' (perdone señor juez, pero acá sí que se me acabó el latín) por Dr. Facebook o por sus colegas Dr. Twitter o Dr. Instagram, y que Dios los ayude", manifestó Perrone al dirigirse nuevamente al juez subrogante que firmó la medida cautelar y al neurocirujano.

"Si le produce algún efecto tóxico, llame a Dios, él está disponible a toda hora o a mí, que también atiendo a toda hora, nunca abandonaría a un paciente. Pero si decide llamarme a mí, sepa que después de hacer todo lo posible por salvar la vida del paciente, con todo lo que la ciencia pone a nuestra disposición, iré contra usted, su neurólogo de cabecera y su juez, por una medicina y una justicia mejor. El que avisa, no traiciona", remató.

ALERTA POR PELIGROS PARA LA SALUD

Durante la pandemia del coronavirus se ha promocionado a través de las redes sociales y la web el consumo vía oral de soluciones de dióxido de cloro -directamente u obtenido a partir de clorito de sodio, también conocido como MMS (Miracle Mineral Solution)- para el tratamiento o la prevención de la infección por coronavirus.

Pero tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como autoridades sanitarias de diversos países alertaron de sus peligros para la salud.

La OMS avisó que no hay evidencias de que sea eficaz para uso médico, no solo para tratar el coronavirus sino cualquier otra enfermedad.

Asimismo, en agosto de 2020, el Ministerio de Salud de Argentina emitió un comunicado en el que remarcó que la utilización de dióxido de cloro para el tratamiento de covid-19 u otras enfermedades "no cuenta con estudios que demuestren su eficacia y no posee autorización alguna por parte del ministerio para su comercialización y uso".

"La ingesta de dióxido de cloro puede causar irritación en el esófago y estómago, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones severas, entre otras complicaciones que pueden incluir graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales", especificó la cartera de Salud.

Con información de EFE