Un análisis de sangre común mide, entre otras cosas, glóbulos, azúcar, colesterol, algún valor de riñón y otros datos que brindan la foto de un momento. Pero la pregunta que se hicieron unos investigadores de Hong Kong fue: ¿Y si pudiéramos medir muchísima más información? ¿Se podría ver venir un infarto o un ACV con años de anticipación?
Y lo pusieron a prueba.
La herramienta que crearon se llama CardiOmicScore y fue desarrollada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Hong Kong, informa el sitio Science Daily. Funciona con inteligencia artificial y analiza dos tipos de moléculas que circulan en la sangre: las proteínas, que son las que hacen funcionar prácticamente todo en el cuerpo, y los metabolitos, moléculas chicas que el organismo produce al digerir la comida, generar energía o responder a una enfermedad.
En total, el sistema procesa 2.920 proteínas y 168 metabolitos. Con esos datos arma una especie de radiografía química del estado del cuerpo en el momento exacto en que se extrajo la sangre, y puede reflejar cambios sutiles en la actividad del sistema inmune, el metabolismo y la salud de los vasos sanguíneos mucho antes de que aparezca cualquier síntoma.
Lo que los genes no pueden contar
Hoy los médicos evalúan el riesgo cardiovascular con datos conocidos: edad, presión arterial, tabaquismo, colesterol. Son indicadores útiles, pero no muestran los primeros cambios biológicos que ocurren dentro del cuerpo antes de que la enfermedad se manifieste, marcaron los investigadores. Por su parte, los test genéticos tienen la limitante de que la herencia genética está fuertemente determinada desde el nacimiento y por eso no pueden reflejar lo que pasa hoy con la alimentación, el ejercicio o el ambiente.
“Los genes determinan dónde empezamos: definen nuestro riesgo de salud de base. Sin embargo, las proteínas y los metabolitos reflejan nuestra salud física actual", explicó el profesor Zhang Qingpeng, del Departamento de Farmacología y Farmacia de esa universidad, que lideró el trabajo.
"Nuestra herramienta de IA está diseñada para decodificar estas complejas señales moleculares, lo que permite a médicos y pacientes identificar riesgos mucho antes, algo que puede cambiar la trayectoria de la enfermedad mediante modificaciones oportunas del estilo de vida y prevención temprana", agregó.
Seis enfermedades con una sola extracción
El modelo, que si bien todavía es muy caro y no está a disposición abierta de los pacientes, fue entrenado para estimar el riesgo de seis problemas cardiovasculares:
- enfermedad de las arterias coronarias
- accidente cerebrovascular
- insuficiencia cardíaca
- fibrilación auricular (un ritmo irregular del corazón que aumenta el riesgo de ACV)
- enfermedad arterial periférica (arterias estrechadas que reducen la circulación en las piernas)}
- trombosis venosa (coágulos que se forman en una vena y pueden viajar hasta el pulmón)
En las personas con riesgo más alto, el sistema detectó señales de alerta hasta 15 años antes de que la enfermedad diera la cara. Para construirlo, el equipo usó datos del UK Biobank, una base británica con información de salud de unas 500.000 personas seguidas durante años, y el resultado superó con claridad a los que brindaron los test de riesgo genético que se usan hasta ahora.
La precisión mejoró todavía más al sumar información clínica como la edad y el sexo. El trabajo se publicó en la revista Nature Communications. "Buscamos aprovechar la tecnología para identificar y prevenir enfermedades antes de que se desarrollen", dijo Zhang.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo y también en Uruguay. En 2024 fueron 8.397 los fallecimientos, el 23,3 % del total, según el informe de mortalidad que elabora la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular con datos del Ministerio de Salud Pública. En las mujeres son la primera causa y en los hombres quedan segundas, detrás del cáncer.
En todo el mundo, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte: unos 19,8 millones de fallecimientos solo en 2022.