Falta poco para terminar la jornada laboral, pero la lista de cosas pendientes no se achica más y levantarse a estirar un poco las piernas parece un lujo que no corresponde. Sin embargo, hay quien propone hacer exactamente eso, en dosis de cinco minutos, como una manera de cuidar el cerebro.

Quien lo plantea es Nazareth Castellanos, física, neurocientífica y divulgadora española, que estudia desde hace décadas la actividad cerebral y cómo influye en ella el estrés, la respiración y el modo de vida de las personas. Entrevistada en el podcast Trabajo y más, del canal Expansión, dio dos ideas útiles para enfrentar el estrés crónico, ese que se queda, que normalizamos en el día a día, y que es el más peligroso.

Ella habla de los “snacks deportivos” y los “snacks de calma” y recomienda “consumir” varios a lo largo del día. 

Estrés: por qué es clave reconocerlo a tiempo

“Una de las facetas más peligrosas del estrés es no saber que lo tenemos”, afirmó Castellano y explicó que buena parte de las personas que viven con estrés y ansiedad casi de forma crónica no lo percibe, porque “hemos normalizado estar mal”.

En la Fundación Hygeia, desde la que promueve un enfoque de salud preventiva, Castellanos trabaja con su equipo en estudiar y divulgar conocimiento, y apunta que es muy importante que las personas aprendan “a reconocer qué significa estar bien y qué significa estar mal”. La idea, sostuvo, es detectar la señal cuando todavía es leve. “Empiezo a identificar en mí misma cuando la subida todavía es suave, pues puedo hacer algo. Porque muchas veces, cuando ya nos damos cuenta del estrés, es cuando tiene una magnitud inabarcable”, remarcó.

Snacks deportivos: movimiento en dosis de cinco minutos

Consultada sobre la dosis ideal de ejercicio para ayudar en la reducción del estrés y mejorar el estado de ánimo, Castellanos respondió que lo que se ha medido es el mínimo: “unos 120 minutos a la semana”. “Es como ir dos veces a la semana al gimnasio una hora”, ejemplificó.

Nazareth Castellanos. Foto: Web Oficial de Nazareth Castellanos

Nazareth Castellanos. Foto: Web Oficial de Nazareth Castellanos

De todos modos, explicó que esto es “el mínimo efectivo”, pero las personas tienen que analizar en su caso cuál es “el mínimo asumible y el máximo asumible”. “¿Cuánto puedo yo asumir y cuánto es lo que yo necesito?”, es la pregunta que cada uno debe hacerse, porque las dos horas semanales son estadística.

Pero algo más fácil de practicar y que todos pueden implementar son los “snacks deportivos”, que consisten en cinco minutos de micromovimientos que se hacen varias veces en el correr del día.

“Estoy trabajando, estoy una hora sentada en mi mesa en un ordenador, que es lo que hacemos la mayoría, pero a lo largo de esa hora yo me estiro, me levanto, subo y bajo las escaleras. Y estamos hablando de 5 minutos. Eso es un snack deportivo, que se ha medido que es efectivo para el cerebro”, explicó Castellanos.

Snacks de calma: qué son las “pausas compasivas”

Cuando habla de snacks de calma, Castellanos se refiere a lo que también lleva el nombre de “pausas compasivas” y son el paso que sigue al movimiento. ¿Y de qué se tratan? “No solo me muevo, sino que ahora hago una respiración hacia dentro y trabajo un poco esa amabilidad hacia mí misma”, explicó.

El gesto clave es darse permiso de descansar un momento. “Es como una caricia”, dijo Castellanos y aclaró que no hacen falta más que unos minutos. Siguiendo con el ejemplo de esa persona que tiene la lista de pendientes a tope y no demasiado tiempo por delante, “consumir” uno de estos snacks puede hacer más productivos los minutos que le queden para terminar con todo.

Esta pausa compasiva conecta con la base de la Fundación Hygeia y con su idea de que cuidarse es algo que está “poco incorporado y frivolizado”. Porque además dejó claro que ella no habla de que cuidarse sea estar sonriendo todo el día y andar diciendo que uno está bien siempre. Por el contrario, apunta a que lo mejor es aceptar esa emoción de cansancio o malestar y buscar la manera de estar mejor.

Para explicarlo, recurrió a un ejemplo más que claro: “¿Cómo cuidarías a un bebé?” Estás pendiente de que no le pase nada, por tanto, cuidas su cuerpo, lo alimentas, lo limpias y lo tratas normalmente con mucha ternura”. Se trata de hacer, nada más y nada menos que eso, pero con nosotros mismos.