Síntomas de un ACV: cómo reconocerlos y qué hacer en los primeros minutos
Aparece de golpe y cada minuto sin atención cuenta. Saber identificarlo y cómo actuar puede cambiar el pronóstico de quien lo sufre.
A diferencia de otros problemas de salud que avisan de a poco, el accidente cerebrovascular (ACV) suele irrumpir sin preámbulo. Lo que se haga en los minutos siguientes a un evento de estas características puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, o entre una recuperación completa y una discapacidad de por vida. Aquí algunos datos útiles recomendados por especialistas.
Entre las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en Uruguay, el ACV es la segunda causa de muerte en hombres y la primera en mujeres, según datos del Informe de Mortalidad 2024 citados por la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular (CHSCV). Pero, además, es responsable de la mayoría de los casos de discapacidad en adultos y la segunda causa de demencia.
Cada año, unas 6.000 personas sufren un ACV en el país, lo que equivale a 17 casos por día, según datos difundidos en el Día Mundial del ACV de 2025 que publicó Modo Saludable.
“El tiempo es cerebro cuando se trata del tratamiento del ACV”, afirmó Josephine Huang, neuróloga de Mayo Clinic en Florida. “Cuanto antes reciba una persona atención médica, mayores serán las probabilidades de reducir la discapacidad a largo plazo y mejorar la recuperación”, agregó.
Qué es un ACV y cuáles son sus tipos
El ACV se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro. Según explicaron los expertos, eso puede ocurrir por una obstrucción en una arteria, lo que se conoce como ACV isquémico, o por una hemorragia cerebral, el ACV hemorrágico.
Ambos tipos requieren una evaluación médica inmediata, subrayaron desde Mayo Clinic.
Síntomas de un ACV: las señales que aparecen de golpe
Los síntomas suelen presentarse de forma repentina y pueden incluir las siguientes características:
- la caída de un lado de la cara
- debilidad en un brazo o una pierna
- habla arrastrada
- dificultad para hablar o comprender el lenguaje
- problemas de visión
- mareo o pérdida del equilibrio
Para recordarlos, la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular y la Sociedad de Neurología del Uruguay difunden una sigla que resume las mismas señales de forma que favorece su recordación:
- R: rostro caído, un lado de la cara que se ve asimétrico o está entumecido.
- A: alteración del equilibrio o de la coordinación.
- P: pérdida de fuerza en un brazo o una pierna.
- I: impedimento visual, en uno o en ambos ojos.
- D: dificultad para hablar o para comprender lo que se dice.
- O: obtenga ayuda rápido, llame a emergencia.
Una forma sencilla de comprobarlas es pedirle a la persona que sonría, que levante los dos brazos o que repita una frase simple, y observar si un lado de la cara no acompaña, si un brazo cae o si las palabras no salen.
Qué hacer ante un ACV mientras llega la ayuda
Ante cualquiera de estas señales, lo que corresponde es llamar de inmediato al 911 o al servicio de emergencia móvil del que la persona sea afiliada. Los expertos de Mayo Clinic insistieron en que la evaluación de urgencia debe comenzar en cuanto aparecen los síntomas, no después de que empeoren o desaparezcan.
Este punto es clave, ya que la cara puede volver a su lugar o el brazo que hasta ahora la persona no podía mantener en alto recupera su fuerza, pero la consulta sigue siendo urgente.
Las recomendaciones para los minutos en que todavía no llegó la asistencia médica son los siguientes:
- Anotar la hora en que empezaron los síntomas.
- No conducir hasta el hospital, sino esperar a la ambulancia, porque su personal puede iniciar el tratamiento en el camino.
- No darle aspirina a la persona que sufrió el ACV, ya que puede ser peor en algunos casos.
Tratamiento del ACV: por qué cada minuto cuenta
Un tratamiento rápido puede restablecer el flujo sanguíneo al cerebro y reducir el daño permanente, explicaron desde Mayo Clinic. Si el ACV es isquémico, los médicos pueden usar medicamentos para disolver el coágulo o realizar procedimientos mínimamente invasivos para extraerlo y volver a abrir los vasos bloqueados. “Estos son los que denominamos procedimientos endovasculares”, afirmó Huang. “Los médicos introducen una guía a través de un vaso sanguíneo para extraer el coágulo y restablecer el flujo sanguíneo al cerebro”, explicó.
El tratamiento que se aplica en esos casos se denomina trombectomía mecánica y está incorporado al Fondo Nacional de Recursos, lo que garantiza su acceso gratuito en siete centros especializados con guardias permanentes.
Además, Uruguay tiene el llamado “Código ACV”, que es un sistema que coordina ambulancias, hospitales y equipos médicos para que el paciente llegue a tiempo al tratamiento adecuado.
En los casos de ACV hemorrágicos, el tratamiento se centra en controlar la presión arterial, revertir el efecto de los medicamentos anticoagulantes si es necesario y, en ocasiones, aliviar quirúrgicamente la presión sobre el cerebro.
Cómo prevenir un ACV
Casi el 90% de los ACV podrían prevenirse controlando los factores de riesgo y con cambios en el estilo de vida, según los expertos, que mencionaron entre los factores más importantes:
la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el colesterol elevado, el sedentarismo y la fibrilación auricular.
“Identificar estos factores de riesgo y asegurarse de que se traten adecuadamente contribuye en gran medida a prevenir que se produzca un ACV”, afirmó Huang.
La CHSCV coincidió en que mantener bajo control la presión arterial, el colesterol y la glucemia es fundamental. Sobre el cigarrillo, fue terminante: “Nunca es tarde para dejar de fumar, siempre se obtienen beneficios”. La institución también estimó que 30 minutos de actividad física moderada, cinco veces por semana, pueden reducir el riesgo de ACV en un 25%.
Un hábito menos conocido es tomarse el pulso: la comisión aconsejó chequearlo con regularidad para detectar irregularidades que podrían indicar una arritmia, y consultar ante palpitaciones rápidas e irregulares.
Aun con todos los estudios, en un porcentaje no menor de pacientes no se encuentra una causa del ACV, advirtió la Comisión. En esos casos, señaló, el seguimiento frecuente con el médico de cabecera, el neurólogo y el cardiólogo es muy importante.
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