En Uruguay, seis mil personas sufren un accidente cerebrovascular (ACV) cada año, lo que equivale a 17 casos por día. Esta cifra lo convierte en la segunda causa de muerte en el país y la primera de discapacidad en adultos, según datos difundidos en el marco del Día Mundial del ACV, que se conmemora este 29 de octubre bajo el lema internacional "Cada minuto cuenta" .
Aunque el dato más inquietante es que el 80% de los casos podría prevenirse, también hay avances importantes. La trombectomía mecánica, un procedimiento de alta complejidad, ya está incorporada al Fondo Nacional de Recursos, lo que garantiza su acceso gratuito en siete centros especializados del país, con guardias permanentes.
“La ciencia va más rápido que la costumbre”, afirma la doctora Ana Mieres, directora técnica de la UCM, quien insiste en que “el tiempo es cerebro” . Es decir, actuar en los primeros minutos de un ACV puede hacer la diferencia entre una recuperación plena o vivir con secuelas permanentes.
Señales de alerta: reconocer y reaccionar
Saber identificar los síntomas de un ACV puede salvar vidas . Las señales clave son tres:
- Rostro caído o asimétrico.
- Debilidad en un brazo o pierna.
- Dificultad para hablar o expresarse con claridad.
Frente a cualquiera de estas señales, se debe llamar de inmediato al servicio de emergencia móvil. No esperar. No minimizar. Actuar sin demora es vital.
Ciencia y red de atención, aliadas del reloj
Además de contar con el Código ACV —un sistema que coordina ambulancias, hospitales y equipos médicos— Uruguay ha logrado articular una respuesta nacional que aumenta las probabilidades de llegar a tiempo al tratamiento adecuado.
A nivel internacional, los avances continúan. En Brasil, un ensayo clínico probó que se puede aplicar trombectomía con tomografías convencionales incluso más allá de la ventana habitual de seis horas. En Europa, se usa tenecteplasa, un fármaco trombolítico de acción rápida. Y la inteligencia artificial ya permite detectar obstrucciones en tiempo real en hospitales de varios países.
Prevención: la clave silenciosa
“La prevención es una forma de bienestar”, enfatiza la doctora Mieres. Controlar la presión arterial, hacer actividad física, evitar el tabaquismo, reducir el consumo de sal y mantener buenos hábitos de sueño son tan eficaces como una receta médica, afirma.
El ACV no discrimina edades. También afecta a jóvenes expuestos a estrés, mal descanso y consumo de sustancias, ya adultos que ignoran señales de alerta . El llamado es a tomar conciencia antes de la urgencia.
Un llamado a la acción, no a la conmemoración
“El Día Mundial del ACV no busca conmemorar, busca despertar”, resume la doctora Mieres. Cada minuto cuenta, y en esos minutos también cuenta la educación ciudadana , el acceso a servicios de salud y, sobre todo, la reacción inmediata de quien está cerca del paciente.
Uruguay tiene lo necesario: equipos, recursos y protocolos. Ahora falta que la población asuma su papel como primer eslabón de la cadena de respuesta. Porque prevenir es vivir, actuar es cuidar y reconocer un ACV a tiempo puede salvar una vida. O una independencia.
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