Hace alrededor de un mes, en la terminal de ómnibus de Mercedes, una persona fue resucitada por alguien que había pasado por uno de los cursos de reanimación cardíaca que brinda la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular. No hay datos centralizados de cuántos casos así ocurren por año, pero en esa ocasión las autoridades de la institución pudieron ubicar al “salvador” de esa vida, felicitarlo, agradecerle y también acompañarlo, porque muchas veces esos hechos generan una fuerte conmoción, contó a Modo Saludable Laura Garré, directora ejecutiva de la Comisión.
“Son segundos que pueden salvar una vida”, enfatizó la médica e invitó a que más personas se sumen a los cursos, que son gratuitos, que se dan en diversos momentos del año en todo el país y que pueden hacer una diferencia enorme en la sociedad.
Esa capacitación es la que la institución volvió a abrir los últimos jueves de agosto (20 y 27, uno ya pasado y otro con cupos completos) y también el martes 1 y el jueves 3 de setiembre, con plazas disponibles para inscribirse. De todos modos, si algún rezagado quiere probar suerte y buscar un cupo para este jueves, puede llegar a tiempo.
Aquí se pueden inscribir para las distintas instancias.
- Las clases se realizan en la Sala Artigas de la Junta Departamental de Montevideo (25 de mayo esquina Juan Carlos Gómez (Ciudad Vieja) y son de 13 a 16 horas.
- Si no hay lugar: la Comisión mantiene un formulario de lista de espera para avisar cuando se abran nuevos cupos.
- Consultas: (+598) 2480 2715.
Cuánto dura y qué se aprende en el curso de reanimación
Garré contó que a veces hay interesados en participar que se quejan por la duración del curso, que se da en una clase de tres horas, pero explicó que eso viene determinado así por la reglamentación. No se puede acortar. De todos modos, se centró en lo importante que se llevan los participantes. Saber qué hacer ante un caso de muerte súbita, actuar en los primeros segundos, “salva vidas”. Hace la diferencia.
Además, dijo que para los casos en que por cuestiones de horario laboral no sea posible concurrir, se puede pedir un curso dentro de la empresa, y así todo el personal recibe la formación. “Las tres horas son muy bien aprovechadas”, agregó. Una hora y cuarto se da teoría y el resto es “práctica, práctica, práctica”.
Foto: Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular
El eje del curso está en la forma de reconocer rápido que se está frente a un caso de muerte súbita, una persona que no responde y no respira, y empezar el masaje cardíaco mientras se llama a una ambulancia y, en paralelo, se busca un desfibrilador externo automático, si es que hay alguno cerca. “Que las personas sepan reconocer que están ante un episodio de esas características y sepan reaccionar es lo que tiene mayor efectividad en las posibilidades de que quien lo sufre tenga un desenlace diferente”, sostuvo Garré.
La parte práctica ocupa la mayor parte del curso por una razón concreta, explicó: hacer masaje cardíaco cansa y hacerlo mal no sirve. “No es solo apretar el pecho”, dijo la médica, y señaló que hay que aplicar determinada fuerza, a determinado ritmo y con determinada constancia para que la sangre siga circulando.
En las clases se improvisan situaciones, agregó. Van desde atender a un desconocido en la vía pública hasta hacer frente a que sea un familiar, por ejemplo, y que las emociones jueguen en contra en ese momento en que unos segundos pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.
El desfibrilador y su uso
Entre los puntos importantes de la formación está el uso del desfibrilador que, aunque a priori se pueda pensar que sí, no se usa en todos los casos. El mismo aparato indica cuándo es necesario realizar la descarga y cuándo no. “Eso depende del tipo de arritmia que haya provocado el paro”, dijo Garré. Si el equipo avisa que la descarga no está indicada, no hay que retirarlo: se sigue con el masaje y el aparato vuelve a evaluar más adelante, cuando sí puede indicarla.
Las claves: “Siempre llamar a una emergencia y siempre iniciar el masaje cardíaco, porque es el que mantiene la circulación sanguínea al cerebro y a los órganos vitales”, dijo la directora ejecutiva. El masaje se debe sostener (aunque sea cansador) hasta que llegue el servicio de emergencia.}
No hace falta ser personal de salud
Además de brindar estos cursos abiertos a la población, la Comisión forma también a los formadores y Garré aclaró que para serlo no hace falta trabajar en el área de la salud. Entre los instructores de los sitios CERCA hay administrativos, profesores de educación física, enfermeros y médicos, según detalló Garré.
En lo que sí hay una diferencia grande es en la carga horaria que implica una formación y otra: si el curso para público general son 3 horas, el de instructor implica unas 40 horas, que se dictan en centros acreditados por la Facultad de Medicina.
La app que permite saber dónde hay un desfibrilador
Desde 2015, la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular cuenta con la aplicación CERCA, que georreferencia el desfibrilador más cercano en todo el país. Según explicó Garré, allí figuran únicamente los equipos que están en condiciones de ser utilizados. Cuando se incorpora el equipo, se carga el vencimiento del parche y el de la batería, y el sistema los desactiva de forma automática cuando caducan.
Garré indicó que hay más de 1.000 DEA activos en todo el país, aunque aclaró que el panorama no es completo, porque si bien el registro ante el Ministerio de Salud Pública sí es obligatorio, no lo es en la aplicación. Por eso, llamó a que si alguien ve un desfibrilador que funciona y no está en la app, lo informe para que pueda ser incluido y ayude en alguna situación que se presente.
Cuántas resucitaciones hay por año: nadie lo sabe
No existe un registro nacional de las reanimaciones hechas fuera de los centros de salud, respondió Garré ante la consulta. La Comisión se entera por una red informal de sitios de enseñanza repartidos en varios departamentos, y a veces por el agradecimiento de quien fue capacitado. El decreto de 2018 obligó a registrar todos los desfibriladores, recordó, pero no su uso.
Sistematizar esa información permitiría “identificar algunas situaciones, cómo suceden, dónde suceden y sobre todo para alinear alguna de las estrategias de política pública”, afirmó.
Los datos disponibles vienen del propio programa. Según la página institucional de CERCA, la primera causa de muerte en Uruguay es la cardiovascular y la muerte súbita puede llegar a representar el 12% de ese total, aunque hay consenso en que está subregistrada. Cerca de un tercio de los casos ocurre en menores de 50 años, y por cada minuto que se retrasa la resucitación, se pierde un 10% de posibilidades de éxito.