Qué son los “microdespertares” y por qué pueden avisar del alzhéimer antes que la memoria
Ciertos despertares que nadie percibe se asocian al riesgo genético en personas sanas de mediana edad.
Durante una noche cualquiera, el cerebro se interrumpe a sí mismo decenas de veces. Son fracciones de segundo en las que la actividad eléctrica cambia de golpe, el ciclo del sueño se corta y todo vuelve a acomodarse sin que la persona llegue a despertarse. A esto se le llama “microdespertares” y no figuran en ningún recuerdo, pero pueden marcar una alerta.
Estos fenómenos de corta duración pueden afectar la calidad del descanso y evitar que el cerebro complete sus ciclos de sueño de forma adecuada, incluso en personas que duermen entre siete y ocho horas. Especialistas advierten que estas interrupciones pueden impedir una recuperación mental efectiva y generar cansancio al día siguiente.
Investigadores de la Universidad de Lieja, en Bélgica, se pusieron a estudiarlos y encontraron que, entre los participantes de más de 50 años, los que tenían más microdespertares por noche eran también los que tenían el riesgo genético más alto de desarrollar alzhéimer.
Su estudio se publicó en la revista Sleep y fue difundido en el portal ScienceDaily, donde agregan que todos los pacientes que fueron estudiados estaban sanos y ninguno tenía síntomas que hicieran sospechar siquiera de la presencia de la enfermedad.
Despertares que no dejan rastro
En total, analizaron el sueño de más de 500 personas sanas e hicieron registros de su actividad cerebral durante la noche. La mayoría tenían entre 18 y 31 años y un grupo específico estaba entre los 50 y los 69.
“Dado que la genética desempeña un papel parcial en la enfermedad de Alzheimer (esta enfermedad no es ni puramente hereditaria ni totalmente independiente de los genes), los investigadores calcularon un riesgo poligénico (es decir, resumiendo la influencia combinada de los genes en la probabilidad de desarrollar una determinada enfermedad en una sola cifra) para más de 500 participantes sanos”, informa Science Daily.
Y así, tomando los datos del sueño más el cálculo de “riesgo poligénico”, apareció la asociación. Pero el dato clave fue que apareció solo en el grupo de mayor edad. Entre los jóvenes no hubo ninguna relación entre la cantidad de microdespertares y el riesgo genético.
“Estos microdespertares no son insignificantes”, subrayó Puneet Talwar, investigador del laboratorio GIGA de la Universidad de Lieja. “Ciertos perfiles podrían favorecer la acumulación de proteínas involucradas en la enfermedad de Alzheimer y estar asociados a una mayor vulnerabilidad”, agregó.
Los investigadores aclararon que el riesgo poligénico no es una herramienta infalible que permita determinar si alguien va a desarrollar la enfermedad, pero remarcaron que el estudio muestra asociaciones estadísticas útiles.
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