Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Esos días

Por qué hay días en que la mente no responde y cómo afecta el trabajo sin descanso

Una investigación mostró que la diferencia entre el mejor y el peor día puede equivaler a unos 80 minutos de trabajo productivo.

21.04.2026 11:06

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2026-04-21T11:06:00-03:00
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Hay días en que las tareas fluyen con facilidad y otros en que incluso redactar un correo parece una hazaña. No es falta de voluntad ni de disciplina: es biología. Un nuevo estudio de la Universidad de Toronto Scarborough, publicado en Science Advances, ofrece evidencia de que esas fluctuaciones en la claridad mental tienen consecuencias concretas en lo que logramos cada día.

La investigación siguió a estudiantes universitarios durante 12 semanas mediante pruebas diarias de razonamiento, registros de sueño, estado de ánimo, motivación y carga de trabajo. El objetivo era entender por qué las personas a veces no cumplen sus propios planes, incluso cuando tienen la intención de hacerlo.

Los resultados marcaron que, en los días en que los participantes se sentían más lúcidos de lo habitual, completaban más objetivos y se esforzaban más. En los días de menor agudeza mental, hasta las tareas rutinarias se volvían difíciles.

La diferencia entre el mejor y el peor día puede equivaler a unos 80 minutos de trabajo productivo.

“Hay días en que todo funciona a la perfección, y otros días parece que uno está abriéndose paso entre la niebla”, dijo Cendri Hutcherson, profesora asociada de Psicología y autora principal del estudio, citada en Science Daily. “Lo que queríamos entender era por qué sucede eso y hasta qué punto esos altibajos mentales realmente importan”, acotó.

¿Qué determina la agudeza mental de cada día?

Tres factores aparecen de forma consistente en los datos: el sueño, el estado emocional y la acumulación de trabajo. Dormir más de lo habitual y hacerlo de forma temprana mejoró el rendimiento cognitivo.

Los estados de ánimo depresivos, en cambio, se asociaron con menor claridad. Y aunque trabajar intensamente un día puede potenciar la agudeza, el exceso sostenido tiene el efecto contrario.

“Puedes esforzarte al máximo durante uno o dos días y no tendrás problemas. Pero si trabajas sin descanso durante demasiado tiempo, lo pagarás caro después”, advirtió Hutcherson.

La investigadora también destacó algo que suele quedar fuera de la conversación sobre productividad: la autocompasión. “A veces, simplemente no es tu día, y no pasa nada. Quizás hoy sea el día en que debas darte un respiro”.

El estudio fue realizado con estudiantes, lo que limita la generalización de sus conclusiones. Aun así, sus implicancias para cualquier persona que administre su propio tiempo y energía son difíciles de ignorar.