Por qué dejar que un niño haga lo que quiera no es libertad: la postura de Montessori
Para la reconocida pedagoga María Montessori, criar en libertad no es dejar que los niños hagan lo que quieran, sin límites.
27.07.2026 10:52
No es fácil la crianza hoy para los nóveles padres. Por un lado, les dicen que hay que poner límites, que los niños tienen que tener claro quién manda. Y, por otro, están las teorías más nuevas que plantean que, por el contrario, a los más chicos hay que darles alas para que ellos tomen sus propias decisiones. ¿Qué se puede hacer? Ir a ver qué recomiendan las voces más escuchadas en este tema.
Una de ellas es la de María Montessori, la médica y pedagoga italiana cuyo método está de moda actualmente. Un artículo del sitio Cuerpomente recupera una de sus frases más incómodas para el sentido común actual: “Dejar hacer lo que se quiera al niño que no ha desarrollado la voluntad es traicionar el concepto de libertad”. Es decir: soltarle la mano a alguien que todavía no aprendió a gobernarse no es darle libertad.
Para Montessori, la libertad no es poder satisfacer cualquier deseo apenas aparece, sino una capacidad interior: la de actuar con conciencia y hacerse responsable de los propios actos. Por eso, en su mirada, no puede haber libertad sin lo que ella llamaba voluntad. Y hay un argumento bien probado por la neurociencia que lo respalda: el cerebro de los chicos —en particular la corteza prefrontal, encargada del razonamiento y de la gestión de las emociones— todavía está en desarrollo, de modo que están más dominados por sus impulsos.
Dejarlos hacer lo que quieran, en ese contexto, no es respetar su libertad.
Niñas hacen que quieren frente a su madre.
La voluntad se educa
¿Qué es esa voluntad? Para Montessori, la capacidad de dirigir los propios actos con conciencia. No se trata de vivir a merced del impulso, sino de poder frenar, pensar y elegir. Y, claramente, eso no es algo con lo que se nace, sino que cada ser humano lo va aprendiendo —o lo van educando— a lo largo de su vida.
En la práctica, se trata de ir delegando de a poco la capacidad de decidir en el niño, y ese terreno que se va ganando es la autonomía. Por eso, preocupa la tendencia a la sobreprotección que señalan especialistas como el psicólogo Álvaro Bilbao, agrega el artículo de Cuerpomente. Según él, un niño que nunca hace su cama, que no participa en las tareas de casa ni tiene responsabilidad sobre sus propios deberes difícilmente pueda desarrollarla.
Esto es, justamente, la contracara de un principio de Montessori que ya abordamos en Modo Saludable: no hacer por el niño lo que él ya está en condiciones de intentar.
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