Biohacking

Podemos vivir más de 100 años, pero nos “empeñamos en autodestruirnos”, dice experta

El cuerpo humano puede superar ampliamente los 100 años, dice especialista en longevidad y explica por qué el entorno actual juega en contra

19.06.2026 08:00

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Montevideo Portal

Salís de casa cuando todavía está oscuro, te subís al auto o al ómnibus, pasás el día sentado frente a una pantalla y volvés cuando ya es de noche otra vez. En todo el día no caminaste mucho más que del escritorio al baño y el sol no te tocó. No dormís bien, andás con dolores, con un poco de ansiedad, el estrés te gana. Y cuando preguntás qué te pasa, una experta en longevidad piensa: ¡lo llamativo es que sigas con vida!

Así lo planteó Beatriz del Valle, española, experta en biohacking y longevidad, en una entrevista que brindó al canal FullMusculo Podcast. Su punto de partida es tan optimista como incómodo: el cuerpo humano estaría preparado para durar bastante más de lo que dura, pero lo que recorta ese potencial no son tanto los genes, sino más bien la manera en que vivimos. “El ser humano puede vivir más de 100 años, sin dudas”, afirma ella, y agrega que, con los avances científicos, podría pensarse incluso en los 110, 115 o 120 años.

Pero lo que frena esas posibilidades es el entorno “obesogénico e inflamatorio” en el que vivimos, que nos empuja hacia hábitos contrarios a lo que el organismo necesita. “Tenemos capacidad biológica para llegar a esas edades, pero nos estamos empeñando en autodestruirnos”, resume.

Lo curioso es que, aun así, el cuerpo aguanta. Para ella, ahí está la prueba de “lo noble que es”. “Lo sorprendente es que el cuerpo siga funcionando a pesar de un entorno tan contrario a nuestra biología”, sostiene. De hecho, Del Valle remarcó que cuando se encuentra con personas que le dicen que están sorprendidas porque tienen dolores, enfermedades o insomnio, lo que ella les contestaría es que lo raro, en realidad, “es que esté vivo”.

Diseñados para movernos, pero atados a la silla

Uno de los ejes de su explicación está relacionado con la evolución de la especie. “Estamos diseñados para movernos”, dice quien se volvió una experta en biohacking tras enfrentar un diagnóstico de una enfermedad autoinmune que la desafió a cuidar más de su organismo. Durante casi toda la historia de la especie humana, conseguir comida, abrigo o refugio exigía esfuerzo físico, y la fisiología sigue esperando ese movimiento que hoy le negamos, asegura Del Valle.

Y a eso le suma lo que llama “un gen ahorrador que nos ha salvado de la hambruna”. El cuerpo humano tiene un metabolismo afinado para guardar energía en épocas de escasez, pero en este mundo de hiper abundancia, nos jugaría en contra porque guarda más de lo que necesitamos. Así, la obesidad y las enfermedades metabólicas se vuelven un problema de salud pública global.

El sueño es la clave

Si tuviera que señalar un solo pilar del cuidado, del Valle elige el sueño. “Es un pilar muy potente y está completamente distorsionado”, afirma y se pregunta cuánta gente duerme de verdad bien: no en cantidad de horas, sino en calidad.

Después está el sol, o más bien su ausencia. En la rutina que describe, que va de la cama al trabajo y del trabajo a casa, sin contacto con la naturaleza y mucho menos con un gimnasio, las personas casi ni se airean y tampoco caminan, prácticamente. Es fácil de comprobar: alcanza con mirar el podómetro del celular después de una jornada así para ver lo poco que nos movemos sin darnos cuenta.

Vivir más no es lo mismo que vivir bien

Pero Del Valle no se preocupa solo por cuántos años vivimos, sino por el estado en que lo hacemos. Se puede apuntar a un envejecimiento saludable, afirma, pero buena parte de la población —y cita cifras de entre 60% y 80% para Estados Unidos— ya convive con algún grado de disfunción metabólica, y muchas personas pasan décadas con fatiga, dolores o “niebla mental” que terminan atribuyendo a la edad.

Sin embargo, no es todo tan lineal: se puede pasar de los 40, los 50 o los 60 y más, y vivir bien. Se tiende a normalizar el malestar y lo achacamos a “ya tengo una cierta edad”. Y contra eso es su lucha.

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