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Y además, los calores

Niebla mental en la menopausia: qué pasa con la memoria y cómo se acomoda el cuerpo

Estudios de imágenes muestran que la menopausia reestructura partes del cerebro vinculadas a la memoria. También hay señales de adaptación.

16.06.2026 07:16

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Montevideo Portal

Entrar a una habitación y no acordarte a qué fuiste. Quedarse colgada buscando el nombre de pila de esa persona que sabés bien cómo se llama y no no te sale. Sentir que la cabeza no responde con la agilidad de antes. Para muchas mujeres en menopausia, esas son situaciones tan habituales que tienen nombre propio: niebla mental.

Lejos de ser una invención o una excusa, como descubrió la ciencia en los últimos años, tiene un claro correlato biológico. De hecho, una revisión bibliográfica realizada por la Ponce Health Sciences University, en Puerto Rico, recopiló los hallazgos más sólidos sobre cómo la menopausia modifica la estructura del cerebro. El trabajo fue presentado en la reunión anual de The Menopause Society en octubre de 2025.

Lo que cambia en la materia gris

Según se deriva de múltiples estudios, hay disminuciones en el volumen de materia gris en regiones clave del cerebro durante la transición menopáusica. Las zonas más afectadas son las cortezas frontal y temporal y el hipocampo, centros clave para la memoria y la toma de decisiones.

Esas reducciones se vincularon a caídas en desempeño cognitivo, en particular las habilidades verbales como encontrar palabras y formular ideas, así como en las visuoespaciales (orientarse, recordar la disposición de objetos).

Es decir: cuando alguien dice “siento que no puedo concentrarme como antes”, hay un sustrato físico que respalda esa percepción, aunque la magnitud y el impacto varíen mucho de una persona a otra, dicen las investigaciones.

Las marcas en la materia blanca

Otro hallazgo recurrente son las “hiperintensidades en la materia blanca”, unas marcas brillantes que aparecen en las resonancias magnéticas y que suelen indicar daño tisular, según reseña el sitio Science Daily en base al estudio. Son más frecuentes durante la menopausia, especialmente en dos grupos: mujeres con menopausia temprana y mujeres con sofocos frecuentes.

¿De qué pueden venir? Una hipótesis apunta a la reducción del flujo sanguíneo hacia la materia blanca. Cuando esas lesiones se vuelven más numerosas, se asocian a un mayor riesgo de declive cognitivo, problemas de equilibrio, cambios de ánimo y, a largo plazo, mayor probabilidad de accidentes cerebrovasculares y demencia.

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Un dato que conviene tomar en cuenta para no entrar en pánico es que las lesiones aparecen en distinto grado en distintas personas y son un campo activo de investigación.

El cerebro también se adapta

La revisión incluye una contracara importante. Algunos hallazgos sugieren que el volumen de materia gris puede recuperarse parcialmente después de la menopausia, lo que apunta a procesos de neuroplasticidad compensatoria, es decir, la capacidad del cerebro de reorganizarse y armar nuevas conexiones.

Otro dato curioso: durante la transición se observó un aumento de la densidad de receptores de estrógeno, lo que se interpreta como un intento del propio cerebro por compensar la caída hormonal.

Para Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society, citada por Science Daily, “estos datos llevarán a una mejor comprensión de los factores que subyacen a algunas de las preocupaciones cognitivas que las mujeres experimentan durante la transición menopáusica, para que finalmente podamos identificar terapias efectivas”.

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