Durante dos años, más de 3.000 personas con migraña fueron seguidas de cerca para ver cómo evolucionaba su enfermedad. Además de las crisis y el dolor, los investigadores tomaron nota de algo que poco tiene que ver con la consulta médica: si en su casa había un perro, un gato u otra mascota.

Según los resultados del estudio, aquellos que convivieron con un animal durante todo ese tiempo, sufrieron menos. “La tenencia continua de mascotas se asoció con una menor frecuencia de ataques de migraña, menor gravedad del dolor, menor utilización de medicamentos, alivio de la ansiedad y los trastornos del sueño, y mejor calidad de vida específica de la migraña durante un seguimiento de 2 años”, dice textualmente la investigación.

Además, indica que quienes tenían perros tuvieron mejores resultados y quienes sumaron una nueva mascota a la casa, aún mejores.

¿Tener una mascota ayuda con la migraña?

El trabajo, publicado en la revista The American Journal of Medicine, incluyó a 3.017 personas con diagnóstico de migraña, según los criterios de la Clasificación Internacional de las Cefaleas, atendidas en varios centros de salud. A lo largo del seguimiento, registraron varios ítems:

Y lo que se vio finalmente fue que quienes mantuvieron una mascota durante todo el seguimiento tuvieron mejores resultados en todos esos aspectos que quienes no convivían con animales, informaron los investigadores. Además, la necesidad de medicación también fue menor en ese grupo.

Perros o gatos: cuál se asocia con más beneficios

No todas las mascotas mostraron el mismo vínculo con la migraña. Tener un perro se asoció con un panorama clínico más favorable que tener un gato u otro animal, tanto en la mejora de los síntomas como en la reducción de los medicamentos, según el estudio.

Otro factor que influyó fue el tiempo que se compartió con el animal. Cuanto más horas al día pasaban las personas interactuando con su mascota, mayor era la mejoría registrada, de forma gradual.

Foto: Magnific

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Uno de los aspectos más llamativos del trabajo fue lo que ocurrió con quienes cambiaron de situación durante el seguimiento. Las personas que incorporaron una mascota a su vida en esos dos años mostraron mejoras significativas en sus síntomas en comparación con su propio estado anterior. En cambio, en quienes dejaron de tener una mascota, la mayoría de los beneficios observados se revirtió.

Para los autores, los resultados indican que la compañía estable de una mascota, en particular de un perro, se asocia con menos síntomas de migraña, menos trastornos psicológicos y del sueño asociados, y menor demanda de medicación. “La compañía de una mascota podría funcionar como un complemento no farmacológico factible en el abordaje integral de la migraña”, escribieron.

Para hacer este estudio los investigadores partieron de una idea conocida en quienes analizan (y sufren) esta enfermedad, que es que la migraña es un trastorno neurológico incapacitante que empeora con la ansiedad, los problemas de sueño y el estrés crónico. Por eso midieron esos aspectos junto con el dolor.