El doctor Mario Alonso Puig analizó las razones detrás del miedo a envejecer que experimentan muchas personas al cambiar de década, según informó el medio español Cope.

El experto explicó que resulta comprensible sentir incomodidad al ver disminuir ciertas capacidades físicas o la memoria. “Nos hemos identificado, para mí, demasiado con la forma, y nos hemos desapegado mucho del fondo”, señaló sobre la excesiva preocupación por el aspecto físico o las arrugas.

Los beneficios de cumplir años

El prestigioso cirujano y conferenciante remarcó que la edad también aporta factores muy positivos como la sabiduría, la experiencia y una mayor libertad frente a las opiniones ajenas. Asimismo, desmintió que cumplir años incremente necesariamente los cuadros depresivos, indicando que la mayor tasa de sintomatología no se da en las personas de más edad. “La persona que ha cumplido más años posiblemente tenga más claro aquello que verdaderamente añade valor a su vida”, afirmó en Cope.

Respecto a las denominadas crisis de los 40, 50 o 60 años, Alonso Puig destacó que existe un firme componente mental y cultural más que puramente fisiológico. A través del ideograma chino de la palabra crisis, que une los conceptos de alerta y oportunidad, invitó a valorar el propósito vital acumulado. Además, resaltó que “nunca tenemos que perder la curiosidad”, calificándola como “uno de los factores más importantes en la longevidad”.

La presión estética y sus consecuencias

Sobre la preocupación social por el deterioro estético, el especialista criticó que la sociedad actual sea “tremendamente superficial” y valore más la apariencia exterior que la profundidad interior. Esto provoca que el temor a sufrir rechazo aumente cuando el físico cambia, relegando la sabiduría acumulada a un segundo plano.

Al abordar los olvidos asociados a la vejez, el doctor recordó las investigaciones de Ellen Langer, psicóloga de la Universidad de Harvard, para demostrar que el deterioro cognitivo no es inevitable. Alonso Puig advirtió de que la propia mente genera aquello que teme, ya que “lo que uno cree acaba creándolo”. El miedo constante libera cortisol, una hormona que daña directamente los hipocampos en los lóbulos temporales del cerebro, responsables de la memoria.

Por ello, recomendó no asociar el cumpleaños con la pérdida de facultades y aprender a diferenciar entre aceptar y resignarse. Para ilustrar la importancia de mantener la alegría, mencionó un documental rodado en Ogimi, en la isla de Okinawa, donde residen las personas más longevas del mundo. Para sintetizar esta filosofía de vida, citó al poeta Óscar Wilde: “La mayor desgracia no es que nos vayamos a morir, la mayor desgracia es que no sabemos cómo vivir”.

Los hábitos de las zonas azules

A raíz de una anécdota compartida sobre los beneficios de bailar para combatir el desaliento, el conferenciante enumeró los hábitos esenciales identificados en las zonas azules para vivir más y mejor. Entre ellos, subrayó el movimiento físico a través del baile porque disminuye la interleuquina 6, una citoquina inflamatoria, al tiempo que fortalece las articulaciones.

A este hábito añadió la necesidad de tener un propósito de vida, cultivar la amistad, cuidar la alimentación y asegurar un descanso reparador. Finalmente, Mario Alonso Puig abogó por sustituir la noción del envejecimiento por el concepto de juventud acumulada. En su intervención concluyó que “el tiempo biológico puede echar para atrás, podemos rejuvenecer”, demostrando el enorme poder de la mente sobre la salud.