Nadie se acuerda de lo que comió antes de cumplir dos años, pero el cuerpo parece llevar la cuenta. Un trabajo científico difundido en agosto sostiene que el azúcar de esos primeros meses deja marcas visibles medio siglo más tarde en la incidencia de ciertos cánceres y hasta en lo que a esa persona le termina gustando comer.
Es claro que la pregunta sería imposible de responder con un ensayo clínico. Habría que captar bebés recién nacidos, darles azúcar a unos y a otros no durante dos años y esperar 70 años a ver cómo les va. Sin embargo, apareció un dato histórico que, combinado con un banco de datos de proporciones descomunales, permitió hacer el estudio.
La clave estuvo en que, después de la Segunda Guerra Mundial, en Gran Bretaña, el azúcar estuvo racionado hasta 1953. En ese momento se liberó y el consumo casi se duplicó. Entonces, niños nacidos con pocos meses de diferencia quedaron expuestos a cantidades muy distintas de azúcar en el útero y en la primera infancia.
Sobre esa coincidencia trabajaron Chen Zhu y Weilong Zhang, que analizaron datos de 64.761 personas nacidas en Gran Bretaña entre 1951 y 1956 y registradas en el UK Biobank, una base sanitaria que sigue a sus participantes durante décadas. Los que nacieron antes pasaron una porción mayor de sus primeros 1.000 días bajo racionamiento y los que nacieron después, cada vez menos. Los resultados fueron comentados por Zhang en un artículo en el sitio The Conversation.
Cuando hablan de 1.000 días, se toma desde la concepción hasta el segundo cumpleaños. Es una etapa en la que los órganos crecen, el metabolismo se organiza, el sistema inmunitario madura y, además, empiezan a formarse las preferencias de sabor, destaca el autor.
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Cinco cánceres con menor riesgo
Según los datos recabados, el grupo que tuvo más meses de racionamiento mostró una incidencia menor de cinco tipos de cáncer: mama, próstata, hígado, recto y pulmón. Además, indica que el efecto fue más pronunciado en el caso del cáncer de hígado, donde las tasas fueron aproximadamente un 69% menores.
“También descubrimos que la exposición al racionamiento de azúcar está relacionada con el envejecimiento biológico. La edad biológica no es lo mismo que la edad cronológica. Dos personas pueden tener 70 años, pero sus células y sistemas inmunitarios muestran diferentes niveles de envejecimiento”, indica el investigador.
Menos azúcar en la vida
Lo más sorprendente, sin embargo, no son los resultados sobre el cáncer ni los marcadores biológicos del envejecimiento, sino cómo la exposición al azúcar en la infancia siguió afectando la dieta de las personas incluso 50 años después.
Whang agregó que la restricción de azúcar en los primeros 1000 días determinó que, en su edad adulta, las mismas personas seguían consumiendo menos azúcar.
“Además, comían menos en general y sus dietas eran más saludables y variadas. Esto sugiere que el nivel de dulzor al que las personas están expuestas desde muy temprana edad puede influir en sus preferencias gustativas durante mucho tiempo”, cita el sitio Science Daily.