El fenómeno “maxxing” —una tendencia viral que promueve el consumo elevado de nutrientes como proteínas y fibra— gana terreno en redes sociales, impulsado por influencers y marcas que posicionan estos componentes como clave para mejorar la salud.

Sin embargo, especialistas advierten que, aunque parte del mensaje tiene base científica, el enfoque de “más es mejor” puede resultar engañoso e incluso perjudicial.

De la proteína a la fibra: el cambio de foco

Durante años, el consumo elevado de proteínas dominó las recomendaciones populares, especialmente en contextos vinculados al fitness. Hoy, la fibra emerge como el nuevo eje del bienestar digital.

El concepto de “proteinmaxxing” promueve una ingesta elevada de proteínas para fortalecer músculos y sistema inmune. En paralelo, el auge del consumo de fibra —presente en alimentos como avena, legumbres y semillas— se asocia a:

Mejora de la salud intestinal

Mayor saciedad

Regulación metabólica

Influencia generacional y redes sociales

El fenómeno está impulsado principalmente por:

Generación Z

Millennials

Según estudios de mercado, cerca del 40% al 45% de estos grupos busca mejorar su salud intestinal, mientras que casi la mitad de los consumidores intenta aumentar su ingesta de proteínas.

El límite: cuando más no es mejor

Expertos en nutrición coinciden en que:

La proteína es esencial, pero en exceso no aporta beneficios adicionales

La fibra es positiva, pero debe incorporarse de forma gradual

Los cambios bruscos pueden afectar el sistema digestivo

Además, advierten sobre la creciente influencia de recomendaciones no profesionales en redes sociales, muchas veces vinculadas a intereses comerciales.

Recomendaciones basadas en evidencia

Organismos como la Asociación Estadounidense del Corazón sugieren pautas equilibradas:

Proteínas en cantidades adecuadas según edad y actividad

Entre 25 y 38 gramos diarios de fibra

Priorizar alimentos integrales sobre suplementos

En base a AFP