Desde el año 2013, la marihuana para uso recreativo se puede comprar en la farmacia en Uruguay. Pero que sea legal no la convierte en una sustancia inocua, sin riesgos, y conocerlos sirve tanto a quien consume como a quien lo está pensando o a las familias de quienes ya la probaron. Sobre todo, de los adolescentes, ya que el consumo suele comenzar en esa franja etaria y, cuanto más temprano se dé, mayores serán las consecuencias.
“Aquellas personas que elijan usar cannabis, especialmente jóvenes, deben saber que existen riesgos bien documentados, a partir de evidencia científica, tanto para la salud inmediata como a largo plazo” dice claramente la web del instituto en el apartado Pautas de reducción de riesgos. Y enumera los principales riesgos:
- alteraciones cognitivas
- alteraciones psicomotoras
- alteraciones de la memoria
- alucinaciones
- percepción alterada
- conducción peligrosa
- problemas de salud mental (incluida la psicosis)
- dependencia
- problemas pulmonares/bronquiales
- problemas reproductivos
Estos riesgos podrán variar su probabilidad y severidad según las características de cada usuario, de las cualidades del producto utilizado y también de los patrones de uso, agrega.
Para sumar en la prevención e informar a la población, hace pocos días el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA) lanzó una campaña que se titula "ConCiencia", que tiene como objetivo “brindar información y promover decisiones responsables en relación con el consumo de cannabis”. Tiene piezas en distintos medios, con contenidos sobre jóvenes, trabajo y conducción.
Por qué preocupa empezar en la adolescencia
En el lanzamiento, el IRCCA destacó que, según el Observatorio Uruguayo de Drogas, la edad promedio de inicio del consumo de cannabis en jóvenes es de 15 años. Y como señala uno de los spots, “el uso de cannabis puede afectar la memoria, la concentración y el aprendizaje, sobre todo si empezás a consumir de joven”.
“Los estudios demuestran que comenzar con el uso del cannabis a una edad temprana, principalmente antes de los 16 años, aumenta los riesgos de una variedad de efectos nocivos para la salud. Por ejemplo, los usuarios que comienzan jóvenes son más propensos a desarrollar problemas relacionados con la salud mental y la educación, así como experimentar lesiones u otros problemas de uso de sustancias”, dice el documento titulado Pautas de reducción de riesgos en el uso del cannabis, que publica en su web el IRCCA.
Un factor determinante, según el documento, puede ser el impacto en el cerebro, que termina de desarrollarse a mediados de los 20 años. Por eso recomienda postergar el consumo al menos hasta después de la adolescencia.
De todos modos, y siendo más realistas, la prevención más clara está en la primera recomendación que da el documento: “La forma más efectiva de evitar cualquier riesgo generado por el consumo del cannabis es abstenerse de usarlo”.
Qué vuelve más riesgoso el consumo
Las pautas identifican factores que cada persona puede modificar. Uno es la potencia: los productos con mucho tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo, se asocian con más problemas de salud mental, dependencia o lesiones.
“Una gran potencia de THC está fuertemente relacionada con el aumento de los problemas agudos y a largo plazo, como problemas de salud mental, dependencia o lesiones. En particular, los extractos o concentrados de cannabis contienen niveles extremadamente altos de THC. Sin embargo, hay evidencia de que otros componentes cannabinoides, incluido el cannabidiol (CBD), atenúan algunos de los efectos del THC”, explican.
Por esto, la opción recomendada es el uso de productos del cannabis con mayor contenido de CBD que de THC.
Y por otro lado, la guía recuerda que los cannabinoides sintéticos, como K2 o Spice, “tienen impactos psicoactivos más severos y generan mayores riesgos para la salud (llegando a estar relacionados con casos de muerte)”.
Consumo frecuente y salud mental
Según la guía, el consumo frecuente o intensivo vuelve más probables, entre otros, los “problemas de salud mental, dependencia del cannabis, conducción peligrosa y lesiones relacionadas, y tendencias suicidas”. Por esa razón, lo que recomiendan es que se consuma, como máximo, de forma “ocasional”. Por ejemplo, un día a la semana o solo los fines de semana.
El cannabis afecta la atención, la reacción y el control psicomotor, y según las pautas el riesgo de siniestros de tránsito es de dos a tres veces mayor entre conductores bajo sus efectos. Uno de los spots de la campaña ConCiencia se destina especialmente a fomentar los cuidados en el manejo.
Además, la guía recomienda no manejar ni operar maquinaria durante al menos seis horas después de consumir. Y también resalta la importancia de no mezclar el consumo de cannabis con el de alcohol.
Para el ámbito laboral, la campaña eligió este mensaje: “El consumo de cannabis en horario laboral puede disminuir el rendimiento, poner en riesgo tu seguridad y tener sanciones”.
Efectos indeseados y qué hacer
Según el IRCCA, poco después de fumar marihuana la frecuencia cardíaca sube entre un 20% y un 100% durante hasta tres horas, lo que causa palpitaciones y arritmias, con más riesgo en personas mayores o con problemas cardíacos. Puede producir también:
- pánico
- paranoia
- sequedad de boca
- nerviosismo
- reducción en la capacidad de concentración
- cansancio
- confusión.
“Aunque la intoxicación por cannabis no es frecuente, pueden aparecer determinados problemas fundamentalmente de orden psicológico, principalmente ataques de pánico, en personas con predisposición”, dice el instituto y recomienda, ante una situación así, “llevar a la persona a un lugar tranquilo, no dejarla sola y mediante frases tranquilizadoras, lograr que vaya recuperando su estado normal”. “Suele ser útil recordarle que pronto pasarán todos los síntomas y que no debe preocuparse por ellos”, agrega.
En caso de que la persona que consume tenga mareos, vómitos o baja de presión, el consejo es recostarla con las piernas elevadas y la cabeza de costado, y si los síntomas se mantienen, llamar o concurrir a una emergencia médica.
Línea de ayuda
Ante un consumo problemático propio o de alguien cercano, la Junta Nacional de Drogas tiene la línea gratuita *1020.
Quiénes deberían evitar el consumo de cannabis
Para la guía, no consumir es la forma más efectiva de evitar riesgos. Con base en ella y en el sitio del IRCCA, conviene abstenerse en estos casos:
- Personas con predisposición o antecedentes familiares de primer grado de psicosis o de trastornos por consumo de sustancias.
- Embarazadas o en período de lactancia.
- Quienes tienen enfermedades cardíacas o pulmonares, diabetes, asma, hipertensión o epilepsia.
- Quienes atraviesan un trastorno psicológico o un momento emocional difícil, o toman cualquier medicación.
La guía agregó que combinar conductas de riesgo, como empezar temprano y consumir seguido productos potentes, probablemente aumente los daños de forma desproporcionada.