Desde libros y revistas o blogs hasta podcasts, pasando por cursos, talleres y seminarios... hoy tenemos a la mano las mil y una formas de perseguir (¿y encontrar?) la felicidad. Pero en esa oferta enorme y creciente destaca un experimento científico que se viene realizando a nivel mundial, llamado The Big Joy Project, al que es posible sumarse hoy y que asegura que en 7 días puede mejorar el estado emocional de quienes participan.

Se presenta como el mayor estudio de ciencia comunitaria sobre bienestar en el mundo y sus creadores sostienen que con dedicar apenas cinco minutos al día a actividades concretas —que ellos proponen vía correo electrónico— se puede ser más feliz, reducir el estrés y aumentar la disposición a ayudar a otros.

¿Qué pasaría si ser más feliz no requiriera meses de terapia, rutinas exigentes ni grandes cambios de vida? Esa fue una de las preguntas que motivó el Big Joy Project, una iniciativa científica que reúne investigadores de varias universidades estadounidenses, entre las que están UC San Francisco y UC Berkeley.

Hasta el momento, participaron más de 117.000 personas, de 221 países y territorios, y solo en un día se llevan a cabo casi 500.000 “microactos de alegría”, que son los puntos clave de la iniciativa.

Según los resultados, que fueron publicados en el Journal of Medical Internet Research y presentados en Scientific American, una semana de pequeños actos cotidianos —”microactos de alegría”— fue suficiente para que los participantes reportaran mayor bienestar emocional, más emociones positivas, menos estrés y hasta mejoras modestas en calidad de sueño y salud física.

Cómo funciona el experimento

El Big Joy Project nació inspirado en el documental Mission: Joy, de 2021, en el que el Dalai Lama y el arzobispo sudafricano Desmond Tutu reflexionan sobre la amistad y la alegría. Un grupo de psicólogos diseñó una intervención simple en base a ese film: durante siete días, los participantes reciben cada mañana un correo electrónico con instrucciones para realizar una actividad de entre cinco y diez minutos.

Las siete actividades se van revelando una por día, así que, si pensás anotarte, salteá esta parte. ¡Spoiler alert! Este es el listado de acciones que llega al correo una vez por día durante una semana:

-         Escuchar un audio de 42 segundos con distintas personas riendo (entre ellas el Dalai Lama y Tutu)

-         Hacer una lista de gratitud

-         Realizar un acto de amabilidad hacia otra persona

-         Reflexionar sobre un valor personal fundamental

-         Practicar el loving-kindness: cultivar un estado de ternura y consideración hacia los demás

-         Reencuadrar una experiencia difícil buscando otro ángulo

-         Celebrar activamente la alegría de otra persona

Al finalizar cada actividad, los participantes se comprometen a responder algunas preguntas sobre cómo se sienten. Los datos acumulados son la base de los artículos que los investigadores van dando a conocer.

¿Qué hallaron hasta ahora?

Lo principal es que, de acuerdo a las respuestas, este experimento para aumentar la felicidad en 7 días funciona. El último reporte, publicado en la revista American Scientific destaca que “la mayoría de los programas de bienestar basados en psicología positiva duran ocho semanas o más”, mientras que el Big Joy Project mostró cambios significativos en siete días.

Además, señalan que los beneficios no se distribuyeron de manera uniforme, ya que quienes partían desde una posición de mayor desventaja social (menor ingreso, menor nivel educativo, menor estatus percibido) reportaron mejoras más pronunciadas. Lo mismo ocurrió con los hombres, cuyas puntuaciones iniciales de “prosocialidad” eran más bajas y mostraron los mayores aumentos al final de la semana.

Los datos señalan, además, que los participantes de países del hemisferio sur registraron incrementos más marcados que los del norte.

Un hallazgo clave fue que no solo las personas se sintieron mejor, más felices, sino que reportaron sentirse más inclinadas a ayudar a otros, a conectarse con su comunidad y a ser más generosas. “Cuando las personas tienen más alegría en sus vidas, tienden a ser más generosas con su tiempo y recursos. Y cuando las personas quieren dar más unas a otras, todos se benefician”, dice el reporte publicado en Scientific American.

¿Por qué funcionan acciones tan pequeñas?

Los investigadores sostienen que los “microactos de alegría” generan emociones positivas, refuerzan el sentido de conexión con otros y ayudan a las personas a sentirse más alineadas con lo que les da significado. Y lo hacen en una fracción de tiempo mucho más acotada que los programas de mayor duración, pero con el mismo efecto.

Un elemento que destacan especialmente es el efecto sobre “la autopercepción de una persona acerca de cuánto puede influir en su propia felicidad”. En lugar de esperar pasivamente a que ocurran cosas buenas, los participantes se mostraron abiertos a “encontrar deliberadamente gratitud, ofrecer amabilidad o darse momentos para experimentar asombro”.

Un disclaimer importante

Los propios investigadores son cuidadosos al señalar dos limitaciones de la investigación. Una: los datos se basan íntegramente en autorreporte de los participantes, por lo que no son mediciones objetivas. Dos: no hubo grupo control, es decir que no hay forma de medir con certeza cuánto de la mejora se debe a las actividades en sí y cuánto a otros factores, como el simple hecho de prestar atención al propio bienestar durante una semana.

De todos modos, aclaran que continúan trabajando y estos puntos serán considerados en etapas futuras.