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Peor el remedio...

El peligro de las “limpiezas hepáticas” y cuáles son los peores hábitos para el hígado

Cumple funciones clave, se encarga de limpiar nuestro organismo y lo que se ofrece como "limpieza de hígado" es, en realidad, un ataque.

14.08.2026 07:30

Lectura: 6'

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Al hígado lo podemos comparar con una planta de limpieza para el cuerpo humano. Es el órgano más grande (pesa casi 1,5 kilos) y el listado de sus funciones es tan importante para la vida, que si lo repasamos queda claro al instante por qué es imprescindible fortalecer su cuidado. Pero no con inventos milagrosos, sino con responsabilidad.

Un repaso rápido por el listado de sus funciones, elaborado por Stanford Medicine, muestra que el hígado se encarga de las siguientes funciones:

  • producción de bilis, que ayuda a transportar los desechos y a descomponer las grasas en el intestino delgado durante la digestión
  • producción de ciertas proteínas para el plasma sanguíneo
  • producción de colesterol y proteínas especiales para ayudar a transportar las grasas por todo el cuerpo
  • almacenamiento y liberación de glucosa, según sea necesario
  • almacena hierro
  • convierte el amoniaco nocivo en urea
  • depura fármacos y otras sustancias nocivas de la sangre
  • regula la coagulación sanguínea
  • crea resistencia a las infecciones al producir factores inmunitarios y eliminar bacterias del torrente sanguíneo
  • compensa la bilirrubina

La enfermedad hepática y el cáncer de hígado están en aumento a nivel mundial, según informa el New York Times. Y entre las principales causas de este fenómeno están la mala alimentación, la falta de ejercicio y otras cuestiones que son totalmente modificables y hacen a la enfermedad prevenible.

Entre los peores hábitos para el hígado están:

1. Consumo elevado de alcohol.

El hígado es el encargado de solucionar los problemas que se generan con una borrachera, por ejemplo, de modo que si una persona se excede puntualmente o es consumidora habitual de bebidas alcohólicas, le estará pidiendo un esfuerzo extra a este órgano.

Una de las consecuencias que tiene el exceso en la ingesta de alcohol es el llamado hígado graso o esteatosis hepática, que además puede ser causada por la obesidad, la diabetes tipo 2 o el colesterol (malo) elevado. Esta patología puede ser leve o grave y genera agrandamiento del hígado, además de depósitos de grasa que ocasionan daño hepático. Si empeora, se puede llegar a una cirrosis (que es la formación de cicatrices hepáticas graves, como explica Mayo Clinic) o incluso al cáncer.

En casos de personas que tienen enfermedad hepática avanzada, la recomendación médica es evitar el consumo de alcohol por completo.

Freepik

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2. Excederse en el consumo de azúcar

La formación de grasa en el hígado está muy ligada al consumo elevado de azúcar. Mary Rinella, directora de enfermedades metabólicas y del hígado graso en la Universidad de Chicago, explicó al Times que la resistencia a la insulina, que puede derivar del consumo excesivo de azúcar también ocasiona acumulación de grasa en el hígado.

Además, el medio afirma que “los azúcares añadidos como el jarabe de maíz de alta fructosa, que está presente en muchos alimentos ultraprocesados y en refrescos, son en especial dañinos para el hígado”.

3. Las “limpiezas hepáticas”

Una de las técnicas de moda en redes sociales es la desintoxicación o limpieza de hígado, y hay acuerdo entre los profesionales de la salud en que eso no es necesario. Se recomiendan batidos, suplementos, preparados o ingestas de alimentos especialmente destinados a limpiar el órgano que se encarga de la limpieza.

Lo que ocurre, en muchos casos, es que los resultados pueden ser los opuestos. La cuestión es clara: al hígado no hay que limpiarlo, hay que cuidarlo y él limpia. Con ahorrarle problemas evitables ya es suficiente.

"Tu hígado ya es el sistema de desintoxicación de tu cuerpo, no necesita una limpieza", dijo la dietista clínica Dawn Anderson al medio estadounidense.

Junto a las limpiezas de hígado, se suelen recomendar las de vesícula biliar y hay cientos de comentarios en redes en los que sus practicantes aseguran que expulsaron “piedras” del hígado tras tomar los brebajes que se indican. Pero no, tampoco.

Expertos de Mayo Clinic respondieron a una consulta respecto a la efectividad de estas recetas mágicas que se aplican a vesícula o a hígado y fueron tajantes: “En la mayoría de los casos, la limpieza de la vesícula biliar implica comer o beber una combinación de aceite de oliva, plantas medicinales y algún tipo de jugo de fruta durante varias horas. Los defensores afirman que la limpieza de la vesícula biliar ayuda a romper los cálculos biliares y estimula a la vesícula biliar para que los libere en las heces. Aunque el aceite de oliva puede actuar como laxante, no hay pruebas de que sea un tratamiento eficaz para los cálculos biliares. Además, las personas que prueban la limpieza de la vesícula biliar podrían ver lo que parecen cálculos biliares en sus heces al día siguiente. Pero, en realidad, están viendo glóbulos de aceite, jugo y otros materiales”.

Y en la misma línea, el doctor Fabio Nachman, jefe del servicio de Gastroenterología de la Fundación Favaloro en Argentina, publicó un video en el que explica por qué decirles que no a las limpiezas hepáticas.

"No limpiás el hígado, ensuciás el intestino y confundís el diagnóstico", resumió.

En los comentarios de su video, una lectora le dice al médico argentino que aplicó el llamado “Método Moritz” y salieron de su cuerpo unas “piedritas”. Esa modalidad promete la eliminación de cálculos almacenados en el hígado y se basa en tomar jugo de manzana en altas cantidades, sales de magnesio, aceite de oliva y jugo de pomelo.

Nachman le respondió a la seguidora: “Solo quería comentarle algo importante: esas 'piedritas' verdes que suelen aparecer con el llamado método Moritz no son cálculos biliares. En realidad, suelen ser aglomerados tipo jabón que se forman en el intestino cuando se mezcla una gran cantidad de aceite de oliva con jugo de pomelo y sales, reaccionando con el contenido intestinal, las puede hacer analizar en un laboratorio”.

“Si una persona realmente eliminara un cálculo milimétrico de la vía biliar, lo habitual sería presentar un cólico biliar muy intenso, muchas veces con necesidad de internación, y en algunos casos incluso ictericia o pancreatitis. Por eso, estas ‘expulsiones’ que se ven en las limpiezas hepáticas no corresponden a piedras del hígado o de la vesícula”, agregó.

El médico le explicó además que “está bien documentado que hasta alrededor del 30–40% de las personas pueden percibir mejoría con intervenciones placebo”, como es el método en cuestión.

“Por eso es importante diferenciar experiencia personal de mecanismo fisiológico real, y no dejarse convencer por teorías que, en el fondo, no tienen sustento científico y terminan subestimando la inteligencia de las personas”, remató.