Cuatro de cada 10 niños y adolescentes uruguayos dijeron haber sido tratados de manera ofensiva o desagradable a través de internet; en Argentina fueron dos de cada 10 y en Brasil, poco más de uno. La cifra uruguaya aparece en el nuevo kit sobre acoso y ciberacoso que acaba de publicar la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y proviene del informe “Kids Online Uruguay 2022”, que presentó Unicef en 2022. Y, si se amplía la mira en la región, Uruguay queda muy por encima del resto: 21% en Argentina, 12% en Brasil, 35% en Chile, 22% en Costa Rica y 42% en Uruguay.

El kit fue presentado esta semana y se titula “Qué funciona para prevenir el acoso y ciberacoso de niños, niñas y adolescentes en las Américas”. Es un documento que consta de cinco secciones  informativas con evidencia, señales de alerta y recomendaciones concretas dirigidas a familias, escuelas, servicios de salud y gobiernos.

“El acoso, el ciberacoso y la violencia digital afectan a una proporción significativa de niños, niñas y adolescentes en las Américas. Estas formas de violencia pueden tener consecuencias profundas y duraderas en su salud y en su trayectoria educativa y social, y aumentan el riesgo de exposición a otras formas de violencia a lo largo de la vida”, dice el texto. La buena noticia, como marcó Brita Báez, asesora regional en prevención de la violencia y lesiones de la OPS y coautora del documento, es que pueden prevenirse.

Fuente: OPS

Fuente: OPS

En el texto se marca que “si bien cualquier niño, niña o adolescente puede verse afectado, ciertos factores como la apariencia física, la etnia, la nacionalidad, la religión, la discapacidad o la orientación e identidad sexual pueden aumentar el riesgo de sufrir acoso”. “Por otro lado, quienes provienen de comunidades marginadas o de familias en situación de pobreza, así como los niños y niñas migrantes y refugiados, también enfrentan un riesgo más elevado de sufrir acoso”, agrega.

Señales a atender

El kit dedica un apartado a explicar porqué es tan compleja la detección del ciberacoso y señala que no solo se debe a que puede perpetrarse a distancia, sin contacto físico, sino también a que puede ocurrir en cualquier momento, ya que el mundo digital está abierto las 24 horas. Además, se propaga con facilidad y revictimiza a la persona una y otra vez. Otro punto que complica su abordaje es que puede ser anónimo y que los mensajes y las fotos pueden guardarse y difundirse de forma incontrolable. 

De todos modos, pese a que se hace foco en el ciberacoso, la OPS subraya que lo que comienza en el entorno digital puede continuar en persona o iniciarse en persona y magnificarse a través de medios digitales.  

Entre las señales de que un niño o adolescente puede estar siendo objeto de acoso, el documento enumera cambios en el comportamiento:

Para el ciberacoso, el kit identifica indicios más específicos entre los que están:

Qué recomienda la OPS a madres y padres

El material sugiere iniciar el diálogo con preguntas abiertas y da un ejemplo textual: “Te veo triste hoy, podés contarme qué pasó”. También recomienda evitar las presiones y preguntar de forma indirecta, hablando sobre los compañeros o sobre el recreo, por ejemplo.

Hay un punto que el kit desarrolla con especial detalle: evitar las reacciones que refuercen normas de género. Con los varones, dice el documento, es recomendable evitar respuestas que dificulten la expresión emocional, como “tenés que ser fuerte” o “eso es normal entre hombres”. Y con las niñas, evitar mensajes que minimicen la violencia o fomenten la pasividad y la autoculpa, como “seguro fue un malentendido”, “no lo provoques” o “mejor no decir nada para no empeorar la situación”.

Fuente: OPS

Fuente: OPS

Otros puntos que se sugieren a las familias pasan por:

Y si el que acosa es tu hijo

Hay un apartado que no suele ser abordado en este tipo de materiales y se dedica especialmente a las familias que descubren que su hijo es el que ejerce el acoso o ciberacoso. Para esos casos, sugiere mostrar las consecuencias de forma adecuada y no violenta, alentar al pedido de disculpas, ayudar a poner nombre a lo que siente el menor y recordarle que los comentarios que se hacen en línea también duelen en el mundo real.

“Lo más importante es que niños niñas y adolescentes sepan que el acoso y el ciberacoso no son situaciones aceptables y que no tienen que enfrentarlas sin apoyo”, sostuvo Baer.

-        Aquí se puede ver el kit completo.

La inteligencia artificial suma una amenaza

La OPS indica que el rápido avance de la inteligencia artificial está transformando la forma en que los niños y adolescentes interactúan en entornos digitales y eso a su vez genera nuevas dinámicas de violencia que son más difíciles de detectar y también de controlar. Entre ellas se encuentran los videos falsos y otros contenidos manipulados, así como la utilización de envíos automatizados de mensajes abusivos o humillantes, que intensifican el acoso más allá de la interacción directa.

Por otra parte, están los chatbots o “compañeros virtuales” de inteligencia artificial, que si bien quedan un poco alejados del acoso, plantean riesgos relevantes para la salud y el bienestar de los niños y adolescentes. El texto apunta que se han documentado casos de respuestas inapropiadas o dañinas que incluyen contenido sobre violencia, autolesiones, desinformación o temas sexuales no adecuados.