Comer más ultraprocesados se asocia con un mayor riesgo de cáncer de próstata
Los hombres que obtenían más calorías de estos productos tuvieron hasta un 30% más de riesgo, según un estudio reciente.
Una lista de ingredientes eterna, con aditivos y componentes que seguro nadie tiene en el mueble de la cocina, suele ser una buena pista para reconocer un ultraprocesado. Gaseosas, snacks envasados, cereales azucarados, fiambres y muchas comidas listas para calentar entran en esa categoría. Son productos industrializados pensados para ser prácticos, sabrosos y durar mucho tiempo en el estante, pero lejos de proveer nutrientes y beneficios para el organismo.
Hay cada vez más información sobre sus efectos y por qué no es recomendable que formen parte de la dieta diaria y ahora, un estudio de la Universidad Atlántica de Florida, Estados Unidos, publicado en The American Journal of Medicine, sumó un dato preocupante: los hombres que obtenían una mayor proporción de sus calorías diarias de ultraprocesados tuvieron un riesgo más alto de cáncer de próstata.
Los investigadores recordaron que hay varios mecanismos biológicos que podrían vincular un consumo alto de ultraprocesados con el cáncer, como las alteraciones metabólicas, la inflamación, el estrés oxidativo o cambios en la microbiota intestinal. Pero hasta ahora se sabía poco sobre su relación específica con el cáncer de próstata.
Cuánto aumentó el riesgo de cáncer de próstata
El análisis incluyó a 17.024 hombres de 18 años o más que participaron entre 2003 y 2023 en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (Nhanes), un relevamiento representativo de la población estadounidense. A partir de dos registros de todo lo que habían comido en 24 horas, el equipo calculó qué porcentaje de sus calorías venía de ultraprocesados, según la clasificación NOVA, y los dividió en cuatro grupos: desde menos del 20% hasta más del 44%.
Frente a quienes menos ultraprocesados consumían, los hombres de los tres grupos con mayor consumo tuvieron un 29% más de riesgo de cáncer de próstata. Los que estaban en los dos grupos más altos, un 30% más.
Al tener en cuenta la edad, el origen étnico, el tabaquismo y el nivel de pobreza, el aumento siguió siendo significativo: fue de entre un 24% y un 31%. En el grupo de mayor consumo, el riesgo fue un 34% más alto, aunque ese resultado no alcanzó significación estadística, posiblemente porque había menos casos en ese grupo, indica el estudio.
Charles Hennekens, autor senior del trabajo y profesor de Medicina y Medicina Preventiva de la FAU, lo resumió así: “Estos hallazgos se suman a la evidencia emergente de que los ultraprocesados tienen efectos adversos importantes sobre la salud y subrayan la necesidad de grandes estudios observacionales y ensayos aleatorizados para poner a prueba adecuadamente la hipótesis”.
Qué son los alimentos ultraprocesados
Estos productos —a los que muchas veces se duda si llamar alimentos— suelen combinar grasas, aceites, azúcares, almidones y sales refinados con otros aditivos que modifican el sabor, la textura o la duración, muchas veces en detrimento de la calidad nutricional.
Si bien no hay cifras exactas de qué porcentaje de la dieta uruguaya ocupan, se puede tomar en cuenta solo uno de sus ingredientes para ver el impacto. Alrededor del 70% del sodio que consumen los uruguayos proviene de productos procesados y ultraprocesados, como panes y panificados industriales, fiambres y embutidos, quesos, snacks, sopas y caldos envasados, salsas y comidas listas, según cifras de la Organización Multidisciplinaria para la Integración Social (OMIS).
En un país en el que las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son las principales causas de muerte, la cifra asusta. Y va otro dato: el ingeniero en alimentos Gastón Ares, uno de los impulsores del etiquetado frontal de alimentos, comentó en una charla que brindó hace poco más de un mes: “Consumimos un exceso de productos que identificamos como no saludables. Tomamos en promedio 100 litros de refrescos por persona y por año. Y en la infancia el consumo de azúcar es alarmante: se consume 1 kilo y medio entre los 6 meses y los 4 años por cada mes”.
Los ultraprocesados y otros problemas de salud
El vínculo con el cáncer de próstata se agrega a otros ya descritos. Estudios anteriores asociaron un consumo alto de ultraprocesados con sobrepeso y obesidad, enfermedades metabólicas, marcadores de inflamación, enfermedad cardiovascular (sobre todo infartos y accidentes cerebrovasculares) y muerte prematura.
Los autores compararon la evidencia que se acumula sobre estos productos con la historia del tabaco: pasaron décadas entre las primeras pruebas sobre los daños del cigarrillo y los cambios en las políticas para desalentar su consumo. A su juicio, los ultraprocesados podrían recorrer un camino igual de largo.
Uno de los coautores del estudio, Timothy De Ver Dye, director del Departamento de Salud Poblacional de la FAU, advirtió que cambiar hábitos no depende solo de la voluntad. “Reducir el consumo de ultraprocesados es un desafío complejo de salud pública, sobre todo por lo extendidos y accesibles que son estos productos”, afirmó.
“Los profesionales de la salud deberían reconocer que muchos pacientes enfrentan barreras para acceder a opciones de alimentación más saludables y poder pagarlas. Abordar estos desafíos requerirá esfuerzos que vayan más allá de las elecciones individuales, para favorecer un mayor acceso a alimentos nutritivos y mínimamente procesados”, agregó.
El cáncer de próstata en Uruguay
El cáncer de próstata es el más frecuente en los hombres uruguayos, con más de 1.400 casos nuevos por año, según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP).
Representa el 20% del total de casos de cánceres masculinos, excluyendo el cáncer de piel no melanoma, agrega la Comisión Honoraria de Lucha Contra el Cáncer y señala que el de próstata es además la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres, luego del cáncer de pulmón y colo-recto, con más de 550 muertes anuales.
Si es detectado a tiempo, este cáncer tiene altas posibilidades de tratamiento exitoso y de sobrevida. Uno de los principales problemas para ello es que no suele presentar síntomas en etapas iniciales, por lo que su detección ocurre en estadíos ya avanzados.
Los organismos e instituciones de la salud recomiendan que los hombres realicen controles preventivos y recuerda que, lejos de los temidos e incómodos análisis que solían espantar a muchos de la consulta, hoy en día se puede realizar el control mediante un análisis de sangre llamado PSA (Antígeno Prostático Específico). Con él se pueden identificar posibles alteraciones antes de que aparezcan síntomas.
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