El ciclismo puede convertirse en una herramienta clave para mejorar la calidad de vida en la vejez. Así lo indica un estudio de la Universidad de Tsukuba (Japón), difundido por Science Daily, que concluyó que andar en bicicleta no solo prolonga la vida, sino que también retrasa la necesidad de asistencia en adultos mayores.
La investigación analizó los hábitos de ciclismo en personas mayores durante una década, entre 2013 y 2023, evaluando la frecuencia con la que utilizaban la bicicleta y su posterior necesidad de cuidados a largo plazo o fallecimiento. Los resultados mostraron una relación directa entre el pedaleo constante y la preservación de la autonomía.
Entre los hallazgos se destaca que quienes mantenían este hábito presentaban un riesgo significativamente menor de mortalidad general. Además, el efecto fue aún más notorio en adultos mayores que no conducen vehículos, ya que en esos casos la bicicleta funciona como un vínculo fundamental con su entorno, favoreciendo la movilidad, la salud cardiovascular y la integración social.
El estudio también reveló que no es necesario haber pedaleado toda la vida para obtener beneficios. Aquellos que comenzaron a andar en bicicleta durante el período analizado redujeron sus probabilidades de requerir cuidados a largo plazo. En contrapartida, abandonar la actividad se asocia a un aumento de la fragilidad física, lo que refuerza la importancia de sostener el hábito en el tiempo para mantener la independencia en la vejez.