Esta semana, la revista médica The Lancet publicó los resultados a 13 años del estudio llamado NordICC, un ensayo clínico que viene evaluando el impacto de la colonoscopía como herramienta de tamizaje primario del cáncer colorrectal. A raíz de esa publicación, varios medios del mundo cuestionaron la efectividad de este procedimiento y el hecho generó preocupación en los médicos uruguayos que trabajan con esta enfermedad, que tiene alta incidencia en el país.

“El resultado es un mensaje que, aunque no es técnicamente falso en sus datos aislados, es confuso”, advirtió la Asociación Uruguaya de Gastroenterología y Endoscopía (AUGE) en un comunicado. Uruguay está entre los países con mayor incidencia de cáncer colorrectal en el mundo y una lectura descontextualizada puede traducirse en confusión o postergación de controles que salvan vidas, apuntaron.

En primer lugar, la AUGE resalta que en Uruguay el “tamizaje” o screening, es decir el control poblacional que se realiza previamente a que existan síntomas y que se utiliza para evitar el desarrollo de la enfermedad y favorecer su detección en etapas precoces, no se realiza con colonoscopía. El estudio que se utiliza para esos fines es el llamado Fecatest, un estudio que identifica sangre oculta en la materia fecal. Es un procedimiento sencillo, no invasivo y disponible en el sistema de salud para toda la población de entre 50 y 74 años que no presenta síntomas.

Como había explicado a Montevideo Portal el gastroenterólogo Asadur Tcheckmedyian, quien lleva más de 25 años trabajando en la prevención del cáncer digestivo en Uruguay y fue electo presidente de la Organización Mundial de Endoscopía Digestiva, si el resultado del fecatest es positivo, el siguiente paso es una colonoscopía. Este es un estudio endoscópico que permite visualizar el interior del intestino grueso y, si se encuentran pólipos, extirparlos en el mismo procedimiento. Según el médico, eso es, en definitiva, prevenir el cáncer antes de que exista.

Uno de los puntos clave en este tema es la necesidad de que se abandone el tabú de la colonoscopía, sobre todo en hombres. Tcheckmedyián marcó que, al ser un examen invasivo, se suele registrar un mayor rechazo a realizarlo, pero resaltó que con las técnicas actuales es algo rápido y sin riesgos, que no le lleva a la persona más que unos minutos y puede salvarle la vida.

Además, recordó que, así como la mamografía o el Papanicolau (PAP), que son dos exámenes incómodos e invasivos, se fueron normalizando y hoy se realizan sin mayores cuestionamientos, se espera que ocurra lo mismo con la colonoscopía.

Los datos del estudio

El ensayo NordICC siguió a más de 84.000 europeos durante 13 años. El grupo invitado a realizarse una colonoscopía mostró una incidencia de cáncer colorrectal 19% menor que el grupo de control y la reducción de la mortalidad fue del 10%.

Los números no muestran un impacto estadístico elevado como para sugerir la colonoscopia como forma de tamizaje, apuntaron varios de los titulares, pero desde la Asociación se marcaron algunas omisiones clave y así las enumeran en su comunicado:

“- Omitir que solo el 42% de los invitados se realizó efectivamente la colonoscopia.
- No informar que la mortalidad en el grupo sin tamizaje fue casi la mitad de lo que los propios autores proyectaron al diseñar el estudio.
- Ignorar que el análisis por protocolo (quienes sí se hicieron la colonoscopia) mostró una reducción del 45% en la incidencia de cáncer.
- No aclarar que el estudio evaluó una sola colonoscopia en toda la vida del participante; no un programa de tamizaje periódico”.

Al igual que los gastroenterólogos uruguayos, ante estos datos, la Sociedad de Cirujanos Gastrointestinales y Endoscópicos Estadounidenses (SAGES) emitió su llamado de atención. “El hallazgo de un beneficio en reducción de muerte relacionada al cáncer menor a lo esperado no debe impactar en las recomendaciones nacionales acerca del tamizaje de cáncer colorrectal. El resultado más importante es que la colonoscopía redujo el riesgo de cáncer colorrectal”, indicaron en un comunicado citado por Infobae.

Además, en el comentario que acompaña la publicación en The Lancet, la especialista Aasma Shaukat, de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, plantea que los hallazgos obligan a reevaluar el alcance poblacional de la colonoscopía, pero subraya que el procedimiento sigue siendo eficaz para prevenir cáncer.

“¿Cómo deberían responder los responsables políticos? En primer lugar, la colonoscopia debe reconocerse como una intervención eficaz para la prevención del cáncer; reduce la incidencia del cáncer colorrectal, especialmente en el colon distal y el recto, y —cuando se realiza— previene alrededor de ocho casos de cáncer por cada 1000 personas en un periodo de 13 años. Para muchas personas, evitar un diagnóstico de cáncer, su tratamiento y sus consecuencias a largo plazo es un resultado significativo, incluso si la supervivencia no mejora claramente. En segundo lugar, los beneficios modestos o inciertos en la mortalidad, junto con la baja mortalidad basal por cáncer colorrectal, exigen una consideración explícita de su valor; en muchos contextos, las inversiones en el control del tabaco, la prevención de la obesidad o la optimización de las vías de tratamiento podrían generar mayores beneficios para la salud de la población por unidad de gasto”, sostuvo.