Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Se puede

“El cáncer de colon no es el final del camino”: experto destacó que hay cura y prevención

Uruguay tiene un destacado programa de cáncer colorrectal, pero por año mueren 1.000 personas. Romper tabú y hacerse estudios es la clave.

06.04.2026 07:23

Lectura: 8'

2026-04-06T07:23:00-03:00
Compartir en

Por Patricia Vicente

Cada año, unos 2.000 uruguayos son diagnosticados con cáncer colorrectal y, de ellos, aproximadamente la mitad muere. Estos números ponen a Uruguay entre los países con mayor incidencia de esta enfermedad en América y entre los primeros del mundo. Pero el cáncer de colon tiene una característica que lo distingue de muchos otros: en gran medida, se puede prevenir y, si se detecta a tiempo, se puede curar.

El gastroenterólogo Asadur Tcheckmedyian lleva más de 25 años trabajando en la prevención del cáncer digestivo en Uruguay y conoce de cerca la lucha contra esta enfermedad. “Los números realmente asustan”, dijo en nota con Montevideo Portal y enfatizó: “Si lo comparás con otros países, asusta. Y si fueran ómnibus llenos que chocan y todos se mueren, sería una catástrofe. Sería una alarma nacional brutal, ¿no?”. En ese sentido, marcó la paradoja de que esto esté pasando en Uruguay a causa de una enfermedad que se puede prevenir y curar.

¿Por qué Uruguay tiene tasas tan altas? La respuesta no es única, pero el médico mencionó varios factores que tienen que ver: el país tiene una población envejecida —y el riesgo de desarrollar cáncer de colon aumenta de forma sostenida a partir de los 50 años—, a lo que se suma una dieta rica en carnes rojas, en particular cocidas a la parrilla, y pobre en frutas y verduras. El sedentarismo, la obesidad, la diabetes, el consumo de alcohol y el tabaco completan el cuadro. “Todo eso lleva a más chances de desarrollar un cáncer de colon”, explicó Tcheckmedyian.

El alcohol, en particular, merece atención. “Se está normalizando, sobre todo entre los jóvenes, y si no tomás una copa parece que no podés disfrutar”, advirtió el médico y recalcó que este hábito predispone al cáncer colorrectal.

Dos formas de hacer prevención

En medicina, la prevención tiene dos niveles. El primero es la prevención primaria: actuar sobre los factores de riesgo modificables antes de que la enfermedad aparezca. Eso abarca la dieta equilibrada, la actividad física, dejar de fumar y moderar el alcohol, entre otros. Son medidas que a nivel poblacional podrían reducir significativamente los casos, pero que dependen de cambios de hábito colectivos que, como reconoce el propio Tcheckmedyian, “no son tan fáciles”.

El segundo nivel es la prevención secundaria, también llamada screening o tamizaje, y esta pasa por encontrar lesiones antes de que se conviertan en cáncer, o detectar el cáncer en una etapa tan temprana que el tratamiento sea simple y efectivo. Acá es donde Uruguay tiene una historia que vale la pena contar, dijo el especialista.

Desde hace más de dos décadas, el país cuenta con un programa nacional de detección temprana de cáncer colorrectal. La herramienta central es el test de sangre oculta en materia fecal —conocido como fecatest—, que detecta rastros de sangre no visibles a simple vista en las heces. Es un estudio sencillo, no invasivo y disponible en el sistema de salud para toda la población de entre 50 y 74 años que no presenta síntomas.

Si el resultado es positivo, el siguiente paso es una colonoscopia: un estudio endoscópico que permite visualizar el interior del intestino grueso y, si se encuentran pólipos, extirparlos en el mismo procedimiento. Eso es, en definitiva, prevenir el cáncer antes de que exista.

Tcheckmedyian dijo que se fijó la edad de 50 años para el inicio del tamizaje tomando en cuenta los datos del Registro Nacional de Cáncer, una herramienta que Uruguay mantiene con rigor desde hace más de dos décadas y que es reconocida internacionalmente. Otros países lo marcan para personas más jóvenes. Por ejemplo, Estados Unidos bajó recientemente su umbral a los 45 años, en respuesta a un aumento de casos en personas jóvenes. Uruguay registra también ese aumento, pero por ahora los datos no justifican modificar el criterio. “Dentro de 5 o 10 años quizás haya que revisarlo”, admitió el médico.

Cómo acceder: lo que hay que saber

Cedida a Montevideo Portal

Cedida a Montevideo Portal

El programa está integrado en el sistema de salud, por lo que, tanto en prestadores públicos como privados, las personas mayores de 50 años pueden solicitar el test a través de su médico de referencia.

Además, desde 2025, el estudio forma parte de las metas asistenciales, por lo que las instituciones no solo deben ofrecer el tamizaje, sino asegurarse de que, si el resultado lo requiere, el paciente inicie tratamiento oncológico, explicó Tcheckmedyián. Esto implica que el sistema tiene un incentivo activo para acompañar el proceso, no solo para indicarlo. El hecho de cumplir las metas asistenciales tiene una contraprestación económica para las instituciones de salud.

Las barreras que frenan el programa

Pese a todo lo que está a disposición de la población, el especialista destacó que no es suficiente con que el programa exista. “De nada sirve que el Ministerio de Salud Pública largue un programa de screening si los médicos no estamos convencidos, si la población no está convencida”, marcó.

El profesional llamó a que todos: médicos, instituciones, medios de comunicación y ciudadanos estén alineados y sean conscientes de la importancia de controlarse. Además, resaltó lo sencillo que es prevenirlo, en contraste con lo grave que puede ser si no se llega a tiempo.

El obstáculo más difícil de derribar es el pudor que ocasiona hablar de materia fecal o de hacerse una colonoscopia, que es algo invasivo y suele ser rechazado por buena parte de la población. “Estamos hablando de la materia, de una colonoscopia, no es lo mismo que hacerse una placa de tórax”, reconoció el experto. Sin embargo, recordó lo que ha pasado con el correr de los años con el Papanicolau o la mamografía, que también son exámenes invasivos e incómodos, pero se normalizaron.

Tcheckmedyián tiene confianza en que, gracias a la difusión y las campañas que se vienen realizando, se extienda la costumbre de controlarse, se valore su importancia y deje de ser un tabú para las nuevas generaciones.

¿Se puede consultar antes de los 50?

El programa de tamizaje está pensado para personas sin síntomas. Por eso, si hasta los 50 no hay ninguna señal que preocupe, no es necesario hacer controles. Pero si la persona presenta alguno de los siguientes síntomas, independientemente de su edad, debe ir al médico y consultar:

Sangrado rectal, aunque se tienda a atribuirlo a hemorroides

Pérdida de peso inexplicable

Anemia sin causa aparente

Cambio persistente en los hábitos intestinales: diarrea, constipación o sensación de evacuación incompleta que se mantiene en el tiempo

Dolor abdominal sostenido

“A veces la gente dice ‘estoy sangrando, son hemorroides, ya se me va a ir’. O adelgazó 10 kilos y dice que es por estrés”, señaló el médico y reconoció que son mecanismos de defensa comprensibles, pero potencialmente peligrosos. Ante cualquiera de estos síntomas, la consulta no debería postergarse.

Además, en caso de personas con antecedentes familiares de cáncer de colon o de pólipos intestinales también deben consultar antes de los 50 para definir cada cuánto deben hacerse controles.

El diagnóstico no es una sentencia

El cáncer colorrectal tiene tratamiento, y su efectividad depende en gran medida del momento en que se detecta. Tcheckmedyián explicó que si se encuentra una lesión que se podría definir como “pre-maligna”, se saca en el mismo momento “y se curó el problema, se terminó”. “Y también se puede resecar una lesión que ya se transformó en algo malo y también se cura”, dijo y enfatizó en la palabra “cura”, que en relación al cáncer suele ser difícil de usar.

Lo que venga después dependerá del estadío en que se encontró la enfermedad. “A veces puede ser cirugía sola, cirugía más radioterapia o quimioterapia y también depende de dónde se haya encontrado, si es en el colon o en el recto. Pero el concepto es que hay tratamiento, o sea: el cáncer de colon no es el final del camino”, remarcó.

“Incluso hoy en estadíos más importantes, en los que antes no había mucho para hacer, la cirugía ha evolucionado mucho, la quimioterapia también; hay muchos tratamientos que se están haciendo con muy buenos resultados. O sea, hay esperanza”, apuntó.

Uruguay, referencia regional con tarea pendiente

Tcheckmedyián, que también es endoscopista y presidente de la Organización Mundial de Endoscopía Digestiva, dijo que el programa uruguayo es observado con atención en la región. Argentina, por ejemplo, lo cita como modelo. Esa reputación se sostiene en dos pilares: la calidad del Registro Nacional de Cáncer y la continuidad de una política pública que lleva más de dos décadas sin interrupciones sustanciales.

El médico, que participó en los inicios de las campañas mundiales de prevención del cáncer digestivo —lanzadas en 2002 con el papa Juan Pablo II como figura de apoyo—, marcó que el de Uruguay es un caso de éxito incompleto. Está el sistema, los datos, los estudios disponibles, pero falta que más gente tome conciencia y consulte.

“Hay que hacerlo por uno, pero por nuestros seres queridos también”, dijo el médico y resaltó el dolor que atraviesa el enfermo, pero también su familia y amigos cuando hay un diagnóstico de cáncer. “Pensá que podés sustituir eso por un examen del que salís caminando y se lo contás a tus amigos, vale la pena”, resumió.