El frasco que está en el mueble de la cocina suele terminar, en muchas casas, en el botiquín del baño. Es aceite de coco que ya no irá a una sartén o a una ensalada, sino que terminará esparcido en alguna cabellera, esperando que cumpla con la promesa de que algo natural y barato reemplace al acondicionador caro o al tratamiento de moda. Hay quienes lo recomiendan para todo y otros que alertan sobre usos no aconsejados.

Qué le hace al pelo el aceite de coco

Cuando se habla de las bondades del aceite de coco para el pelo, se suele citar un estudio científico hecho en 2003, que enfrentó aceite de coco, de girasol y mineral. El de coco fue el único que redujo de manera marcada la pérdida de proteína, tanto en cabellos sanos como en los dañados por decoloración o tintura.

Eso no significa “nutrir” ni “reparar”, lo que significa es que el pelo pierde menos material estructural durante el lavado, y un pelo que pierde menos proteína se quiebra menos. La reconocida Cleveland Clinic publicó una guía sobre aceitado capilar y ubicó los beneficios en tres casilleros:

  1. humedad y brillo
  2. mejor apariencia de las puntas florecidas
  3. una posible protección frente al sol.

Y sobre el segundo, el texto de la institución estadounidense fue explícito: es un arreglo temporal, no una reparación.

El responsable de los beneficios que se le atribuyen es el ácido láurico, el ácido graso predominante en el aceite de coco. A diferencia de los ácidos de la mayoría de los aceites vegetales, tiene una estructura que le permite meterse dentro del tallo capilar en vez de quedarse en la superficie, dice el estudio.

Antes de la playa y del champú

De todas las formas de aplicar aceite de coco en el cabello, la que más apoyo recibe es la de prechampú, o “pre-poo”. El momento en que la fibra queda más expuesta es el del lavado, así que el aceite se pone antes, sobre pelo seco o apenas húmedo, de medios a puntas y esquivando las raíces si tienden a engrasarse.

La cosmetóloga Victoria Moradell, citada por el portal español Cuerpomente, propuso dejarlo actuar entre 30 minutos y 2 horas. Después se lava normalmente, aunque a veces hacen falta dos pasadas de champú para retirar los restos de aceite que puedan quedar.

Otro uso difundido aprovecha la misma propiedad de barrera. El pelo seco absorbe agua como una esponja, y con ella el cloro o la sal. En ese mismo artículo, Moradell recomendó saturar primero el pelo con agua dulce y recién entonces sellarlo con aceite, para que el agua clorada o salada resbale en lugar de meterse en la fibra.

Al volver, conviene enjuagar bien y lavar con champú suave, para arrastrar los restos de aceite junto con la sal o la arena.

El cuero cabelludo, donde las recomendaciones chocan

Buena parte de los artículos que hablan de los beneficios de aplicar aceite de coco para la salud capilar proponen masajear el cuero cabelludo con unas gotas, dejarlas actuar entre 20 y 30 minutos y lavar después, para aliviar la sequedad, el picor y la tirantez. Incluso se mencionan sus propiedades antibacterianas y antimicrobianas.

Sin embargo, en sitios médicos, como el de Cleveland Clinic afirman lo contrario. En la mencionada guía, la dermatóloga Shilpi Khetarpal desaconsejó aplicar aceite directamente sobre el cuero cabelludo porque puede aumentar el riesgo de dermatitis seborreica, la forma médica de nombrar a la caspa.

Donde sí hay coincidencia es en que la caspa persistente, la dermatitis seborreica y la psoriasis tienen causas distintas, no se resuelven con aceite de coco ni de ningún otro tipo y ameritan consulta dermatológica.

Imagen ilustrativa

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No todos los pelos responden igual

“Ciertos tipos de pelo pueden beneficiarse del aceitado más que otros”, afirmó Khetarpal. “Las personas con pelo seco, grueso y muy rizado pueden beneficiarse, mientras que otras con pelo fino y lacio pueden encontrar que el aceite se lo apelmaza demasiado. Quienes son propensos a la caspa deberían evitar todos los tipos de aceite”.

Por su parte, la dermatóloga especializada en tricología, Vanina Gegdyszman, coincidió en este punto y, en declaraciones recogidas por Cuerpomente, agregó un dato que suele quedar afuera de los listados de usos: el aceite de coco no trata la alopecia ni estimula el crecimiento del pelo.

Lo describió como un agente nutritivo y acondicionador, indicado sobre todo para cabellos gruesos, rizados o muy dañados. En cabellos finos, advirtió, puede resultar pesado y dejar la melena apelmazada; en los que se engrasan rápido, sacar el residuo puede requerir hasta tres lavados con champú. Lo que sí puede ocurrir es que un pelo que se quiebra menos parezca crecer más rápido, porque conserva el largo que antes se perdía en puntas partidas.

La clave: cómo aplicarlo

Dejando de lado el masaje de cuero cabelludo, la indicación es que los aceites pueden aplicarse en las puntas del pelo y lavarse varias horas después. “Lo mejor es aplicarlo sobre pelo seco y usar poca cantidad”, una vez por semana, indica la guía.

Estos son los pasos recomendados.