Un cartel que tape buena parte del feed, ese espacio en el que vemos las publicaciones de las personas que seguimos en las redes sociales y también las que el algoritmo decide que tenemos que ver. Que ocupe por lo menos media pantalla y haya que tocarlo para que se vaya. Así se imaginan las advertencias sanitarias en redes sociales los especialistas que vienen trabajando en el tema.

No quieren que sea una etiqueta fija como la de la cajilla de cigarrillos, que de tanto verla nos acostumbramos y casi nadie le presta atención. Quieren que sea algo que dificulte el scroll o que lo corte directamente. La idea parece buena, pero lo que les falta definir es el mensaje: ¿qué tendría que decir ese cartel para que a alguien de 15 o de 25 años le haga efecto?

Buscando esa respuesta, se hizo un experimento con poco más de 1.000 adolescentes y adultos jóvenes en Estados Unidos. Lo que salió de esa prueba fue que los mensajes que apuntan a daños a la salud mental. Los participantes dijeron que son los que más los desalentarían de usar las plataformas.

El trabajo estuvo encabezado por investigadores de Stanford Medicine, que dio a conocer los resultados, y se publicó hace pocos días en la revista JAMA Health Forum.

De la cajilla de cigarrillos al feed

La idea de poner una advertencia en las redes nació con una propuesta que hizo en 2024 Vivek Murthy, quien era por entonces el cirujano general de Estados Unidos. Él habló de poner etiquetas de advertencia sanitaria en las redes sociales, igual que las que llevan el tabaco, el alcohol y otros productos que generan riesgo para la salud.

Desde que lanzó su idea, cuatro estados aprobaron leyes en esa línea (California, Colorado, Minnesota y Nueva York) y actualmente, Texas, Ohio y Pensilvania tienen proyectos en trámite. Una publicación de la Universidad de Stanford asegura que el respaldo político a estas medidas es amplio e incluso hay actores políticos y judiciales que aspiran a que la normativa sea federal. Pero todos se encontraron con el mismo problema: ¿Qué frase poner en esos carteles?

“No sabíamos qué deberían decir las advertencias para redes sociales, ni si son prometedoras para cambiar el comportamiento”, dijo Anna Grummon, profesora asistente de Pediatría en Stanford y autora principal del estudio. “A veces, cambios sutiles en las advertencias importan mucho”, agregó.

Imagen: Freepik

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Salud mental, depresión y ansiedad: los que más pegaron

Para hacer las pruebas, los investigadores probaron con mensajes sobre varios temas:

Según indica Stanford, de los 15 mensajes que pusieron a prueba, los que tuvieron mayor efecto fueron los vinculados a daños generales a la salud mental y los específicos sobre depresión y ansiedad. El comunicado sobre la investigación señala que no hay una explicación de los por qué, pero Grummon indicó: “Si tuviera que especular, diría que son daños que le resuenan a la gente”.

Un punto que llamó la atención de los investigadores fue que adolescentes y veinteañeros reaccionaron de forma parecida ante los distintos mensajes, que se mostraron en orden aleatorio y con el formato de una página de Instagram. En total, alcanzaron a 1.012 personas, de las que la mitad eran adolescentes entre 13 y 17 años y la otra mitad, adultos jóvenes de 18 a 29.

Les preguntaban: cuánto lo desalienta cada cartel de usar redes sociales y cuánto le aumenta la conciencia sobre los daños. Algunas plataformas plantearon que podrían poner sus propios avisos, por lo que en el estudio probaron uno que sugiere tomarse una pausa, parecido a un mensaje que muestra TikTok. Sin embargo, ese fue el que menos efecto causó.

La advertencia original

California, que ya tiene una ley al respecto, fue el único lugar en el que dejaron escrita la advertencia que dio lugar a toda esta movida. Dice: “El Cirujano General ha advertido que, si bien las redes sociales pueden tener beneficios para algunos usuarios jóvenes, se asocian con daños significativos para la salud mental y no se ha probado que sean seguras para los usuarios jóvenes”.

Pese a que es más larga y más compleja que las otras, funcionó a la par de las demás.

“No es el mensaje que habríamos diseñado”, dijo Thomas Robinson, profesor de Salud Infantil en Stanford y autor sénior del trabajo, pero acotó que esa redacción fue pensada para resistir el escrutinio judicial, ya que todos los intentos por regular y moderar el uso está siendo resistido a capa y espada por las la industria en tribunales.

De lo que dicen a lo que hacen

El estudio midió percepción, es decir, que no por considerar que un mensaje les podría generar más impacto, los jóvenes que los vieron dejaron de usar las redes. El paso siguiente, señalaron los autores, es probar si las advertencias efectivamente reducen el uso.

Grummon marcó una diferencia con otras políticas sanitarias. Con el tabaco o el alcohol, la etiqueta se imprime en el producto y queda ahí. “Las redes sociales son un producto totalmente distinto”, resaltó.