Contenido creado por María Noel Dominguez
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¿Dormir con la televisión prendida engorda? Lo dijo un científico y esta es la explicación

La respuesta, como adelantó el argentino Diego Golombek, tiene que ver con las hormonas y, especialmente, con la melatonina.

23.04.2026 07:38

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2026-04-23T07:38:00-03:00
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El argentino Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas y especialista en cronobiología, lo dijo casi de pasada en el programa Otro día perdido, que conduce Mario Pergolini, pero la frase quedó flotando: dormir con la televisión prendida engorda. Y no se refería a que comemos mientras miramos, sino a la luz que emite. ¿Será una exageración?

En 2019, un estudio encendió la alarma sobre este tema. Científicos de Estados Unidos publicaron un estudio que analizó datos de salud y exposición a luz artificial durante el sueño, y encontraron que las mujeres que dormían con la televisión o una luz encendida en la habitación tenían más probabilidades de ganar al menos 5 kilos en un período de cinco años.

“No encontraron un efecto similar cuando las mujeres usaban una pequeña luz nocturna o tenían una luz encendida fuera de la habitación que iluminaba el interior. No está claro por qué la exposición a la luz artificial se relacionó con el aumento de peso, pero los investigadores especularon que podría afectar la calidad del sueño”, dice la web de Harvard Health Publishing.

La investigación se dio a conocer en la respetada revista JAMA Internal Medicine y mostraba que se había estudiado a más de 43.000 mujeres de entre 35 y 74 años, ninguna con antecedentes de cáncer o enfermedad cardiovascular.  Además, indicaba que estas mujeres tenían alrededor de un 30% más de probabilidades de volverse obesas.

En la misma línea, Golombek agregó que “de noche pasan cosas en el cuerpo que tienen que pasar: hay ciertas hormonas que están altas, otras bajas, se repara el cuerpo, se crece (en la época de crecimiento) y la luz de afuera puede interferir con alguna de esas hormonas, aun cuando sea muy chiquitita”. “Estoy exagerando un poco, pero hasta ahí. Realmente, un poquitito de luz, sobre todo si es LED, puede interferir con las hormonas”, aseguró.

¿Por qué la luz de noche afecta el peso?

La respuesta, como adelantó el científico, tiene que ver con las hormonas y, especialmente, con la  melatonina, una hormona producida por la glándula pineal. Según explicó Golombek, esta hormona no genera sueño, sino que “le dice al cuerpo” que es de noche, se acerca la hora de dormir y determinados mecanismos deben activarse.

Los niveles de melatonina son altos durante la noche y más bajos durante las horas de luz del día. Entonces, si dormimos con la tele prendida, aunque estemos inconscientes, nuestro cerebro sigue recibiendo esa señal luminosa. La exposición a luz artificial en horas nocturnas suprime la producción de melatonina y acorta lo que el cuerpo “entiende” como duración de la noche, indica un estudio publicado en PubMed Central.

“En comparación con la luz tenue, la exposición a la luz ambiental antes de acostarse suprimió la melatonina, lo que provocó un inicio más tardío de la melatonina en el 99,0% de los individuos y acortó su duración en aproximadamente 90 minutos”, dice el texto.

Además, explica que “estos hallazgos indican que la luz ambiental ejerce un profundo efecto supresor sobre los niveles de melatonina y acorta la percepción interna del cuerpo sobre la duración de la noche”. “Por lo tanto, la exposición crónica a la luz eléctrica al anochecer altera la señalización de la melatonina y podría afectar el sueño, la termorregulación, la presión arterial y la homeostasis de la glucosa”, explica.

De esos datos se podría inferir que, como la luz perturba el sueño, lo que engorda es dormir menos. Pero los investigadores sostienen que, si bien el sueño de mala calidad está asociado con obesidad y ganancia de peso, la exposición a luz artificial durante el sueño y el aumento de peso tienen su vínculo directo.

Además, como explicó Golombek, hay procesos nocturnos que necesitan de la oscuridad para ocurrir y el cuerpo no descansará de buena manera mientras entienda que sigue habiendo claridad.

¿Entonces, qué es lo recomendable?

Aunque no siempre es fácil de aplicar, lo ideal es que la habitación donde dormimos sea lo más oscura posible. Limitar el uso del celular antes de dormir, apagar el televisor y cerrar las persianas para que no entre luz.

Si nos cuesta dormirnos sin algún estímulo, el audio es una mejor opción que la pantalla: un podcast o música no emite la señal lumínica que confunde al cerebro.

Como había explicado a Montevideo Portal la neuroarquitecta Victoria Silva Goñi, “el cuerpo responde a la luz como a un reloj biológico”. “Si se usa luz blanca o fría de noche, el cerebro interpreta que todavía es de día y no activa correctamente los procesos del sueño”.

Esto se relaciona con “los ritmos circadianos, que quizá no asociamos a un consejo de parte de un arquitecto, pero que provienen de las investigaciones realizadas por la neurociencia y que, con poco, se pueden mejorar”. “Una decisión sencilla como cambiar la lamparita de la mesa de luz de luz fría a luz cálida hará una gran diferencia”, afirmó.