El primero apenas suena el despertador, otro a media mañana, el de después de almorzar. La cuenta diaria casi nunca se lleva de manera consciente, y la pregunta de cuántas tazas de café por día son demasiadas se viene arrastrando hace décadas, con varias respuestas que han ido cambiando.

Pero ahora llegó una respuesta que parece muy fiable. La dio la American Heart Association en un estudio que se publicó este año y evalúa la incidencia de la cafeína en las enfermedades cardiovasculares. La conclusión general que presenta es que, para la mayoría de los adultos, tomar hasta 400 miligramos de cafeína por día es seguro y no aumenta el riesgo cardiovascular.

¿Cuántas tazas son 400 miligramos de cafeína?

Ese resultado necesita urgente una explicación lisa y llana: “El equivalente a 5 tazas de café cafeinado por día (sin azúcares ni ingredientes de relleno agregados) es seguro y no aumenta el riesgo cardiovascular”, afirmó Gregory M. Marcus, que coordinó el grupo de investigadores que redactó la declaración científica.

Un café común (no descafeinado) filtrado, que no sea de especialidad, usualmente contiene de 9,4 mg a 20,6 mg de cafeína por cada 30 ml de líquido, agrega el estudio.

Según la revisión, tomar café con cafeína sin agregados se asoció a un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, ataque o derrame cerebral, insuficiencia cardíaca y otras alteraciones del ritmo. Es probable que agregarle azúcar, jarabes saborizados, leche o crema reduzca esos posibles beneficios, aclara la entidad.

Colesterol, presión y el techo de las cuatro tazas

Hay un compuesto que cambia según el método de preparación, indica la publicación. Se trata del cafestol, que está presente tanto en el café con cafeína como en el descafeinado, y que los ensayos clínicos aleatorizados asociaron a niveles más altos de colesterol LDL (el malo). Pero este compuesto aparece solamente en el café no filtrado, es decir en el espresso, el de prensa francesa, el turco y el hervido, y no en el filtrado con papel ni en el instantáneo.

Por otra parte, los efectos del café sobre la presión arterial varían según la cantidad y no están del todo claros. Incluso, los resultados muestran datos que sorprenden: “Los estudios de cohortes prospectivos con seguimiento a largo plazo han revelado una asociación en forma de J invertida del consumo habitual de café con el riesgo de hipertensión, demostrando un mayor riesgo con la ingesta de 1 a 3 tazas/día pero una tendencia hacia un riesgo menor con un mayor consumo”.

Foto: Unsplash

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Al revés de lo que uno podría pensar, pero así lo dicen los investigadores. En personas con presión óptima, tomar de una a tres tazas por día se asoció a un riesgo mayor de desarrollar presión alta, mientras que tomar más de tres se asoció a un riesgo menor. Con el ritmo cardíaco pasa algo parecido: entre una y tres tazas diarias no se asoció a más riesgo de fibrilación auricular, pero sí a más contracciones ventriculares prematuras, latidos adelantados que se originan en las cavidades inferiores del corazón.

La franja de dos a cuatro tazas por día se asoció con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, insuficiencia cardíaca y ataque o derrame cerebral. Pasadas las cuatro tazas, según la declaración, el riesgo de insuficiencia cardíaca podría aumentar.

Las bebidas energizantes juegan en otra liga

Los shots energizantes pueden contener entre 40 y 69 miligramos de cafeína por cada 30 mililitros, o sea de tres a cuatro veces más que un café común. Y esas dosis sí se asociaron a daño cardiovascular: aumento de la presión arterial y frecuencia cardíaca irregular, incluso en personas jóvenes y sanas consideradas de bajo riesgo.

La velocidad con la que cada persona procesa la cafeína depende de la genética, el metabolismo, la edad y el consumo previo, señala el estudio. Marcus insistió en que no hay una regla común: “Lo que puede ser una cantidad razonable para una persona podría provocar efectos no deseados en otra; por ejemplo, palpitaciones, ansiedad o alteración del sueño. Por eso, es importante que preste atención a la respuesta del cuerpo ante la cafeína y hable con su equipo de cuidados de salud sobre qué es lo mejor en su caso”.

Aquí se puede leer el estudio completo.