La arquitectura y el diseño de interiores atraviesan un cambio de paradigma en el que la sustentabilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en un criterio central a la hora de proyectar y habitar espacios. En ese contexto, los revestimientos sustentables se consolidan como una alternativa que une lo estético con lo responsable.
Dentro de esta tendencia destacan los pisos vinílicos, reconocidos por su durabilidad, fácil mantenimiento y versatilidad. Aportan calidez visual, se adaptan a distintos ambientes y, al mismo tiempo, reducen el uso de maderas naturales, evitando la tala innecesaria.
Otro producto en auge son los porcelanatos reciclados, fabricados a partir de residuos de cerámicos y otros materiales que, de no reutilizarse, terminarían como desechos. Su uso representa una segunda vida para los recursos y permite lograr acabados modernos y resistentes, ideales para cocinas, baños o terrazas.
Las pinturas ecológicas también ganan terreno. Formuladas con componentes de bajo impacto ambiental y sin compuestos tóxicos, ofrecen una opción más sana tanto para quienes las aplican como para quienes habitan los espacios. Contribuyen a una mejor calidad del aire interior y a un aspecto cada vez más valorado en hogares y oficinas.
Adoptar estos productos no significa resignar diseño ni confort. Al contrario: las marcas han evolucionado hacia una propuesta que combina estética, innovación y responsabilidad ambiental. Optar por revestimientos sustentables es, en definitiva, apostar a una forma de vivir más consciente, que transforma los hogares en espacios modernos, saludables y respetuosos con el entorno.