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Tensión

“Somos rehenes”: trabajadora de planta procesadora sobre conflicto de la pesca

El problema más grave, según Silvana Lazo, es que la mayoría de los trabajadores de planta no tienen acceso al seguro de paro.

06.08.2025 15:05

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2025-08-06T15:05:00
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Por En perspectiva

El conflicto en el sector pesquero ya superó los 70 días y las consecuencias económicas son millonarias, con pérdidas estimadas entre 37 y 42 millones de dólares. Mientras las empresas armadoras y el sindicato de marineros no llegan a un acuerdo, hay 2.200 empleados de las plantas de procesamiento, en su mayoría mujeres, que llevan meses sin un ingreso fijo.

En entrevista con En perspectiva, Silvana Lazo, una trabajadora de la planta de Nova Barca con 23 años de experiencia en el sector, explicó el conflicto desde el punto de vista de los empleados: “Somos rehenes”.

El conflicto comenzó el 27 de mayo, cuando el sindicato de marineros decidió que no se realizarían tareas que no correspondieran a su categoría. Esto paralizó la flota de barcos.

La última entrada de pescado a las plantas de procesamiento fue justo ese 27 de mayo. Para los trabajadores, el trabajo terminó el 5 de junio, cuando se procesó y empacó lo último que quedaba. Desde entonces, el panorama es desolador: las plantas, que deberían estar trabajando a pleno, están operando con una capacidad mínima de entre el 10% y el 30%, usando pescado congelado o importado de Brasil.

El problema más grave, según Lazo, es que la mayoría de los trabajadores de planta no tienen acceso al seguro de paro. “Para generar cuatro meses legales de seguro, teníamos que haber trabajado un año de corrido. Y, en la pesca, nunca se trabaja un año de corrido”, explicó. A diferencia del año pasado, cuando un conflicto patronal les permitió acceder al seguro, esta vez la situación es distinta, y miles de personas, muchas de ellas jefas de hogar, no reciben ningún tipo de ingreso.

Nosotras cobramos lo que trabajamos”, subrayó Lazo, explicando que su salario es un jornal, no un ingreso fijo. Esto significa que, si no hay pescado, no hay sueldo.

Ante la falta de ingresos, la situación de estas familias es crítica. Lazo relata que están sobreviviendo gracias a la solidaridad. “Hemos recibido donaciones de empresas, de avícolas, de ferias, de excompañeros de trabajo”, que les han permitido armar canastas de alimentos para sus compañeros. Incluso la dirección de la empresa les ha donado pescado para que lo repartan.

Además, recibieron una canasta de alimentos del Departamento de Desarrollo Humano de la Intendencia de Canelones. “Nosotros no queremos un plan de nada, no queremos vivir de una canasta: queremos que se solucione”, enfatizó la trabajadora.

Lazo incluso recordó una respuesta indignante que recibieron en el Ministerio de Trabajo: un director les dijo que “el pescado está en el agua”. Un comentario que, aunque se explicó en frío como una imposibilidad para emitir un seguro de paro especial (ya que no hay una catástrofe que impida la salida de barcos), para los trabajadores sonó a una burla cruel. “¿Qué le decimos a nuestros hijos? ‘Mi amor, el pescado está en el agua’”, se preguntó, reflejando el enojo de sus compañeros.

Los trabajadores de las plantas, tradicionalmente bajo el paraguas del sindicato general (ZUNDBA), sienten que no han sido representados. Lazo afirma que el sindicato se enfoca en los marineros y no en las condiciones de los trabajadores de tierra. “En 22 años de trabajo, nunca vi a alguien del sindicato en la planta preguntando si tenemos guantes o cómo nos tratan”, denunció.

Esta falta de representación los llevó a organizarse por su cuenta, usando grupos de WhatsApp para coordinar acciones y hacer oír su voz. Se sienten como rehenes de un conflicto ajeno y, por eso, han decidido hablar. Han sido recibidos en el Parlamento, tanto por la Comisión de Legislación de Diputados como por el Senado, y se preparan para nuevas manifestaciones.

Silvana criticó la postura del sindicato de marineros, que en su opinión no busca negociar, sino imponer. Recordó que el año pasado se firmó un acuerdo con un 18% de aumento en dólares para los marineros, pero el tema de las guardias, el origen del conflicto actual, quedó sin resolverse.

Esto no es negociar... Si se firma un acuerdo con un 18% de aumento en dólares... y no se puso lo de la guardia, estamos teniendo un conflicto cada año. Arreglemos la pesca de una vez por todas”, reclamó.

El conflicto pesquero sigue sin solución a la vista. Mientras tanto, los trabajadores de las plantas, la mayoría de ellos mujeres con décadas de trabajo, esperan con desesperación que el pescado vuelva al puerto, para que la comida y la dignidad vuelvan a sus mesas.

Montevideo Portal


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