Montevideo Wanderers atraviesa un momento crítico, tanto en lo deportivo como en lo institucional. La derrota 2-1 ante Progreso este sábado en el Parque Paladino no solo lo mantiene último en la tabla del descenso, sino que lo dejó a cuatro puntos del Gaucho (penúltimo) y agravó un panorama ya muy comprometido.

El clima fue tenso en La Teja, donde se vio reflejada la realidad del club en el malhumor de sus hinchas. Además, hubo dos polémicas decisiones arbitrales que lo perjudicaron en los últimos dos partidos: una expulsión ante Racing cuando ganaba 1-0 a favor y un penal contra el Progreso luego de haber empatado el encuentro 1-1 condicionaron sus recientes resultados.

Tras el encuentro, se dio una discusión en la tribuna visitante del Paladino. Un parcial de Wanderers le recordó a Mathías Corujo su antiguo caso de doping (cuando era futbolista) y un familiar cercano del Chiche reaccionó en defensa del entrenador.

No fue un hecho aislado. El fin de semana pasado, algunos hinchas bohemios increparon a su expresidente Germán Barcala tras el partido ante Racing en el Parque Viera e incluso uno de ellos lo invitó a pelear. Los parciales lo responsabilizaron por la actualidad de la institución.

Además, la hinchada tuvo un cruce con Adrián Colombino en el Paladino. El público le recriminó al futbolista su decisión de quedarse en Progreso (por motivos económicos) pese a tener una propuesta para volver a Wanderers a principio de año.

El volante fue insultado durante el primer tiempo y reaccionó con alguna mirada hacia la tribuna que no les gustó a los hinchas. Luego, celebró de forma eufórica el triunfo de su equipo y arengó a la hinchada local, hecho tras el que volvió a recibir improperios. Ahí, se acercó al alambrado y tuvo un intercambio con los parciales de su exequipo.

En paralelo, Wanderers enfrenta una delicada situación económica: adeuda tres meses de salario a sus funcionarios, aunque está al día con el plantel principal, y mantiene pendientes pagos de tres despidos de la gestión anterior.

La dirigencia apunta a regularizar la situación con la recaudación del partido ante Peñarol, que le garantiza 16.000 entradas cuando se enfrenten el próximo domingo 26 de abril a las 19 horas en el Estadio Centenario.

En este contexto, la continuidad de Corujo fue cuestionada por varios dirigentes. Algunos de ellos evalúan poner fin a su ciclo. Si bien la intención del club era sostenerlo hasta el parate por el Mundial (que se dará luego de las primeras tres fechas del Intermedio), en la interna hay quienes entienden que la derrota ante Progreso dejó al equipo prácticamente condenado al descenso.

Para lograr la permanencia, Wanderers se trazó objetivos cortos: superar a Progreso en el Apertura, a Cerro en el Intermedio y a otro rival directo en el Clausura. Tras perder con el Gaucho, redujo al mínimo su margen de error y quedó a diez puntos de Cerro y a 12 de Danubio, ambos con un partido menos.